Pechuga de pollo fina y crujiente, cubierta con salsa de tomate concentrada, mozzarella fundida y parmesano. El apanado se dora primero en sartén y el horno termina el centro y el gratinado sin dejar que la salsa empape toda la costra. Un clásico italoestadounidense ya adoptado en cartas y cocinas caseras peruanas.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Calienta el aceite de oliva en una olla mediana a fuego medio. Agrega el ajo picado y cocina 30 segundos, solo hasta que perfume. Incorpora la pasta de tomate y cocina 1 minuto; añade el tomate picado fino o triturado y una cuarta parte de la sal. Cocina destapado 12 a 15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta obtener una salsa roja, espesa y capaz de mantenerse sobre una cuchara sin soltar agua alrededor. Apaga el fuego, mezcla la albahaca picada y reserva caliente.
Divide la pechuga de pollo en 4 filetes. Colócalos entre film plástico y golpéalos suavemente hasta dejarlos de aproximadamente 7 a 8 mm de grosor. Seca bien la superficie y sazona ambos lados con toda la pimienta y la mitad de la sal. Los filetes deben quedar parejos para que se doren antes de secarse.
Pon la harina en un bowl y bate el huevo en otro. En un tercer recipiente mezcla el panko con la mitad del queso parmesano y la cuarta parte restante de la sal. Pasa cada filete primero por harina, sacudiendo muy bien el exceso; luego por huevo y finalmente por el panko con parmesano, presionando suavemente hasta lograr una cobertura uniforme. Déjalos reposar 5 minutos para que la costra se adhiera mejor.
Precalienta el horno a 220 °C. Calienta el aceite vegetal en una sartén amplia a fuego medio-alto. Fríe los filetes en tandas durante aproximadamente 2 a 3 minutos por lado, hasta que la costra esté bien dorada y seca. Retíralos sobre papel absorbente; no hace falta prolongar la fritura para cocinar por completo el centro porque terminarán en el horno.
Acomoda el pollo en una bandeja para horno. Reparte una capa moderada de salsa sobre el centro de cada filete, dejando parte de los bordes expuestos para conservar crocancia. Cubre con el queso mozzarella y el resto del queso parmesano. Hornea 5 a 7 minutos, hasta que el queso esté completamente fundido y burbujeante y el pollo alcance 74 °C en la parte más gruesa. Sirve inmediatamente, con salsa extra al costado si quedó. ¡Y listo! Costra crujiente, tomate caliente y queso fundido: ese es todo el contrato. 😌