Pollo broaster casero con sazón peruana de ajo, mostaza, sillao, comino y orégano, cubierto por una costra ligera de harina y maicena. Las presas quedan bien doradas y crujientes por fuera, pero jugosas junto al hueso. Una versión doméstica, económica y repetible del clásico de barrio, hecha en olla abierta y sin ingredientes innecesarios.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Revisa las presas de pollo y procura que sean unas 8 piezas medianas de tamaño parecido. No las laves. Sécalas muy bien durante 2 a 3 minutos con papel absorbente, especialmente alrededor de la piel y los pliegues, hasta que la superficie se vea mate y sin gotas de agua. Esto ayuda a que el aderezo y el rebozado se adhieran.
En un bowl bate los huevos con la mostaza, la salsa de soya, el ajo molido, el orégano, el 50 % del comino, el 50 % de la pimienta y el 60 % de la sal durante 1 minuto, hasta obtener una mezcla uniforme. Agrega el pollo, embadurna muy bien cada presa y refrigera 20 minutos, hasta que todas las piezas se vean uniformemente cubiertas por el aderezo.
Mezcla la harina, la maicena, el 50 % restante del comino, el 50 % restante de la pimienta y el 40 % restante de la sal. Saca una presa de la marinada, deja escurrir el exceso durante unos 5 segundos y entiérrala en la mezcla seca. Presiona harina sobre todos los lados y repite con las demás durante 6 a 8 minutos. Sacude solo lo que esté completamente suelto: cada pieza debe quedar con una capa seca, rugosa y bien adherida, sin zonas húmedas expuestas.
Calienta el aceite vegetal en una olla grande abierta hasta unos 165 a 170 °C. No cierres ni presurices una olla doméstica con aceite. Fríe el pollo en 2 tandas, sin amontonar las piezas, durante aproximadamente 10 a 12 minutos por tanda, girándolas con cuidado varias veces. Mantén el aceite entre 160 y 175 °C: si la costra oscurece demasiado rápido, baja el fuego. Retira cada pieza cuando esté dorado profundo y crujiente y la parte más gruesa de la carne alcance 74 °C, midiendo sin tocar el hueso.
Pasa el pollo directamente a una rejilla enfriadora y déjalo reposar 5 minutos, hasta que deje de gotear aceite y la corteza se sienta seca y firme al tocarla suavemente con las pinzas. No lo tapes ni lo apiles porque el vapor ablanda el rebozado. Sirve caliente. ¡Y listo! Costra rugosa, sazón hasta el centro y pollo jugoso: broaster casero sin necesitar maquinaria de pollería 😌