Pollo doradito a fuego alto y luego glaseado en una salsa agridulce de piña, vinagre de arroz y salsa de soja. Entre el crujiente de los pimientos y la piña jugosa, queda un balance bien marcado: dulce, ácido y con umami. Rápido, pegajoso en el buen sentido y perfecto para caer sobre arroz blanco.

Corta el pollo en bocados medianos y seca bien la superficie. Corta la
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla la salsa de soya, el vinagre de arroz, el jugo de piña, el ketchup, el azúcar rubia, el ajo molido, el jengibre y una parte del almidón de maíz. Bate hasta que no queden grumos; esa mezcla es la que hará el glaseado brillante.
Sazona el pollo con la sal y la pimienta, y cúbrelo con el resto del almidón de maíz. Calienta parte del aceite vegetal en wok o sartén amplia y dora el pollo por 5 minutos, hasta que tenga bordes dorados. Retira y reserva.
Agrega el resto del aceite y saltea la cebolla, el pimiento morrón y el pimiento verde por 3 minutos, hasta que estén brillantes y todavía crocantes. Suma la piña y saltea 1 minuto más, solo para que tome calor sin deshacerse.
Devuelve el pollo al wok, vierte la salsa y cocina por 3 minutos, moviendo seguido, hasta que el glaseado esté espeso, brillante y se pegue al pollo. Sirve caliente sobre arroz blanco y termina con cebolla china si la usas.