Un ponche serrano donde la maca manda y la espuma lo aligera. La leche y la vainilla redondean su sabor terroso hasta dejar una taza caliente, cremosa y todavía bebible. Es de esas bebidas que hacen que el desayuno merezca cinco minutos más.

Separa una cuarta parte del agua fría y úsala para disolver la harina de maca con el batidor hasta que no queden grumos. Lleva el resto del agua a hervor suave en una olla, incorpora la mezcla de maca en hilo y cocina 8 minutos a fuego medio-bajo, moviendo seguido, hasta que pierda el sabor harinoso crudo y tome un cuerpo ligero que todavía corra fácilmente del batidor.
Añade la leche evaporada, tres cuartas partes del azúcar y la vainilla. Mantén a fuego bajo durante 2 a 3 minutos, batiendo de vez en cuando, hasta que el ponche esté muy caliente y uniforme, pero sin dejar que hierva con fuerza. Baja el fuego al mínimo mientras preparas la espuma.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

En un bowl limpio, bate las claras de huevo hasta que estén espumosas; agrega poco a poco el resto del azúcar y continúa batiendo 3 a 4 minutos, hasta formar picos suaves. Sin dejar de batir, incorpora lentamente dos cucharones del ponche caliente para templarlas; luego devuelve todo a la olla y cocina a fuego bajo 2 a 3 minutos, batiendo constantemente, hasta que la bebida esté humeante, cremosa y cubierta por una espuma fina, sin partes líquidas de clara. Si mides la temperatura, debe alcanzar 74 °C. Sirve inmediatamente. ¡Que la espuma llegue a la taza antes que desaparezca! 😌