Caliente, cremoso y bien andino, con quinua, leche evaporada y canela. Tiene cuerpo sedoso, aroma especiado y ese punto de huevo que lo vuelve desayuno serio. Reconfortante sin volverse pesado.

Lava la quinua en un colador fino hasta que el agua salga más clara. No es ceremonia: es para quitar el golpe amargo y dejar el ponche más limpio.
Hierve el agua con la canela y el clavo de olor por 5 minutos, hasta que el líquido huela especiado.
Agrega la quinua lavada y cocina a fuego medio por 14 a 16 minutos, hasta que el grano esté
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Licúa la quinua cocida con la leche evaporada, el azúcar rubia, la vainilla y la sal por 45 segundos, hasta que quede sedosa. Devuelve todo a la olla a fuego bajo.
Bate los huevos en un bowl. Agrega un cucharón del ponche caliente poco a poco mientras bates, y luego devuelve esa mezcla a la olla. Cocina 2 minutos a fuego bajo, moviendo, hasta que tome cuerpo sin hervir fuerte.
Licúa otra vez por 20 segundos para dejarlo más espumoso. Sirve caliente con canela molida encima si quieres ese final de desayuno andino bien despierto.