Pota de estilo anticuchero, precocida brevemente y terminada a fuego fuerte con ají panca, ajo, vinagre y especias. La parrilla aporta bordes tostados sin endurecerla y la papa dorada completa una versión casera, económica y muy peruana.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Limpia la pota, retira membranas duras y córtala en rectángulos anchos de tamaño parejo. Haz cortes superficiales en cruz sobre una cara, sin atravesarla. Pela la papa blanca y córtala en mitades o trozos grandes para que luego pueda dorarse bien en la parrilla.
Lleva aproximadamente un tercio del agua a hervor en una olla mediana. Agrega la pota y cocínala solo 4 a 5 minutos. Escúrrela inmediatamente y sécala muy bien con papel absorbente. Debe quedar firme y apenas precocida; prolongar esta etapa empieza a endurecerla.
Mientras tanto, cocina la papa blanca con el resto del agua y aproximadamente tres décimos de la sal durante 14 a 16 minutos, hasta que esté tierna al pincharla pero no se deshaga. Escurre y deja que pierda vapor unos minutos.
Mezcla la pasta de ají panca, el ajo molido, el vinagre tinto, tres cuartas partes del aceite vegetal, el comino, la pimienta, el orégano y el resto de la sal. Cubre la pota con una película delgada del aderezo y deja reposar 10 minutos. Debe quedar roja y brillante, no sumergida en marinada.
Calienta la parrilla hasta que esté bien fuerte y limpia la rejilla. Pinta las papas con el resto del aceite vegetal y colócalas primero, con una cara plana contra la parrilla. Agrega la pota y cocínala aproximadamente 2 minutos por lado, solo hasta que tenga marcas oscuras, bordes dorados y superficie opaca. Retírala apenas llegue a ese punto.
Deja las papas 2 a 3 minutos más si necesitan color y sírvelas inmediatamente junto a la pota a la parrilla. ¡Y listo! La pota debe tener bordes tostados y sabor anticuchero, pero seguir firme y jugosa al morder; si queda mucho tiempo sobre la parrilla, pierde justamente esa textura. 🧡