Dulce denso y de corte, hecho con leche, azúcar y yemas, más una pasta de almendras, nueces del Brasil y coco. Se cocina hasta punto firme, se prensa y luego se corta en rombos. Perfume de canela, clavo de olor y un toque de pisco.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Procesa la almendra, las nueces del Brasil y el coco rallado por tandas cortas, hasta obtener una molienda fina y húmeda. Para antes de que suelten demasiado aceite; esto no es mantequilla de frutos secos.
Lleva la leche evaporada y el azúcar blanca a una olla de fondo grueso. Cocina a fuego medio por 8 minutos, moviendo seguido, hasta que el azúcar se disuelva y la leche se vea más brillante.
Agrega la pasta de frutos secos, la canela molida, el clavo de olor molido y la sal. Cocina por 10 a 12 minutos, moviendo sin abandonar la olla, hasta que la mezcla espese y empiece a despegarse de los bordes.
Bate las yemas de huevo con el pisco quebranta. Toma un poco de la mezcla caliente y agrégala a las yemas para templarlas; luego devuélvelas a la olla en hilo, moviendo sin pausa.
Cocina a fuego bajo por 6 a 8 minutos más, hasta que la pasta quede pesada, brillante y al pasar la espátula se vea el fondo por 2 segundos. Agrega la mantequilla sin sal y mezcla hasta integrar.
Pasa la mezcla caliente a un molde rectangular forrado con papel manteca. Empareja la superficie, cubre con otro papel y presiona con una espátula o una base plana hasta formar una capa compacta.
Deja enfriar y prensar a temperatura ambiente por 25 minutos, hasta que el dulce esté firme al tacto. No lo cortes caliente o se desarma con orgullo herido.
Desmolda, espolvorea apenas con azúcar en polvo y corta en rombos pequeños. Sirve a temperatura ambiente, cuando el corte esté limpio y el perfume de especias siga presente.