Un antiguo dulce limeño donde el pan tostado se empapa en miel de chancaca sin perder toda la mordida. Queso mantecoso, pasas, pecanas y coco atraviesan el dulzor con sal, fruta y crocante, mientras naranja, anís y oporto dejan el perfume de la dulcería criolla de antaño. Es intenso, pegajoso y extraño en el mejor sentido: una cucharada explica por qué merece seguir vivo.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el pan francés en cubos medianos, el queso mantecoso en dados pequeños y pica las pecanas de forma irregular. Ten las pasas y el coco rallado a la mano: una vez lista la miel, el armado va rápido.
Derrite la mantequilla en una sartén amplia a fuego medio y agrega el pan. Tuéstalo durante 6 a 8 minutos, volteando con frecuencia, hasta que tenga caras doradas, bordes secos y centro todavía ligeramente tierno. Retíralo; en la misma sartén tuesta las pecanas y el coco rallado durante 1 a 2 minutos, solo hasta que huelan intensamente y el coco empiece a tomar color.
Pon en una olla la chancaca, el agua, la canela en rama, el clavo, el anís y la cáscara de naranja. Cocina a fuego medio durante 8 a 10 minutos desde que hierva, removiendo hasta que la chancaca se disuelva y la miel quede oscura, brillante y capaz de cubrir la cuchara con una película fina. Cuela y devuelve la miel a la olla; no la reduzcas hasta punto de caramelo porque todavía debe penetrar el pan.
Con la miel a fuego bajo, añade las pasas y cocina 2 minutos, hasta que se hinchen ligeramente. Agrega el vino Oporto y cocina 30 segundos más: la miel debe seguir fluida, aromática y sin olor fuerte a alcohol.
Apaga el fuego y agrega el pan tostado, las pecanas, el coco rallado y el queso mantecoso. Mezcla con movimientos amplios durante 30 a 45 segundos, solo hasta que el pan quede bien bañado y brillante pero conserve algo de mordida, y el queso empiece a suavizarse sin desaparecer en la miel. Sirve tibio o a temperatura ambiente y termina con la canela en polvo. Si encuentras en cada cucharada pan húmedo, fruta, crocante y un trocito salado de queso, salió como debe. ¡Ese contraste raro y glorioso es justamente el ranfañote! 😌