El clásico helado de carretilla peruana: una montaña de hielo finamente raspado empapada en jarabe de fruta. Esta versión de maracuyá llega intensamente fría, dulce y ácida, con suficiente jarabe para teñir cada cucharada sin convertirla en sopa. Verano peruano servido en vaso.

Pon la pulpa de maracuyá, el azúcar y el agua en una olla. Lleva a hervor suave y cocina durante 8 a 10 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que el azúcar esté completamente disuelta y el jarabe quede brillante, intensamente frutal y ligeramente más espeso que agua. No lo reduzcas hasta punto de miel: debe poder penetrar el hielo.
Pasa el jarabe por un colador de malla fina, presionando la pulpa para aprovechar bien el sabor, y viértelo en una jarra. Refrigera durante 15 minutos, hasta que esté frío al tacto y ya no desprenda calor; usarlo tibio derretiría la raspadilla antes de servirla.
Trabaja el hielo en la licuadora por tandas pequeñas y con pulsos cortos, solo hasta obtener una textura de nieve suelta con cristales finos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
