Ravioles caseros de pasta al huevo, rellenos de carne sazonada y parmesano, cubiertos con una salsa de tomate y albahaca. Un clásico italo-peruano de mesa familiar, con pasta tierna, relleno jugoso y sabor reconfortante.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Pon nueve décimas partes de la harina en un bowl y forma un hueco al centro. Agrega cuatro quintas partes del huevo y una pequeña parte de la sal. Mezcla hasta formar una masa y amasa por 8 a 10 minutos, hasta que esté lisa, firme y elástica. Cubre y deja reposar 30 minutos a temperatura ambiente.
Mientras reposa la masa, calienta tres décimas partes del aceite de oliva en una sartén. Cocina la cebolla morada por 5 minutos, hasta que esté muy suave. Agrega dos quintas partes del ajo y cocina 30 segundos. Incorpora la carne molida, la mitad de la pimienta y parte de la sal; cocina 7 a 8 minutos, rompiendo los grumos, hasta que no quede carne cruda y el exceso de líquido se haya evaporado.
Pasa la carne a un bowl y deja que entibie 8 a 10 minutos. Incorpora el resto del huevo, casi dos tercios del queso parmesano y el pan rallado. Mezcla hasta obtener un relleno húmedo pero compacto, capaz de mantener una cucharadita en forma sin soltar líquido.
Calienta el resto del aceite de oliva en una olla. Agrega el resto del ajo y cocina 30 segundos sin dorarlo. Incorpora el tomate, tres quintas partes de la albahaca, otra parte de la sal y casi toda la pimienta restante. Cocina a hervor suave por 18 a 20 minutos, hasta obtener una salsa espesa pero fluida, con sabor limpio a tomate cocido.
Divide la masa y estírala con el rodillo en láminas de aproximadamente 1 a 2 mm. Usa el resto de la harina solo para evitar que se pegue. Distribuye cucharaditas pequeñas de relleno dejando espacio entre ellas, humedece apenas alrededor, cubre con otra lámina y presiona desde el relleno hacia afuera para expulsar todo el aire. Corta y sella bien cada raviol.
Lleva el agua a hervor suave en una olla grande y agrega la mayor parte de la sal restante. Cocina los ravioles en tandas durante 3 a 5 minutos, según el grosor de la pasta, hasta que floten y la masa esté tierna pero todavía firme. Mantén un hervor moderado para no golpear ni abrir los ravioles.
Pasa los ravioles directamente a la salsa caliente y muévelos con suavidad durante 1 minuto, solo hasta cubrirlos. Apaga el fuego y termina con el resto del queso parmesano, la albahaca y la última parte de pimienta. Sirve inmediatamente, con la pasta tierna y el relleno todavía jugoso.