Refresco andino de cañihua con fondo terroso y perfume de canela y clavo. Se cocina lento para soltar color y cuerpo, se cuela y se deja enfriar hasta quedar suave y ligero. Endulzado con miel, queda cálido en sabor, pero refrescante al tomar.

Enjuaga la cañihua en un colador de malla fina hasta que el agua salga menos turbia. No la remojes; solo queremos quitar polvo y dejar el sabor limpio.
Hierve el agua con la canela y el clavo de olor. Agrega la cañihua lavada y cocina a fuego medio-bajo por 25 minutos, hasta que el líquido tome color tostado suave y huela especiado.
Cuela la bebida con calma, presionando apenas la cañihua para sacar sabor sin volver el refresco pesado. Retira la canela y el clavo de olor.
Con la bebida aún tibia, disuelve la miel de abeja y deja enfriar. Sirve fría o a temperatura ambiente; debe quedar suave, ligeramente dulce y con perfume claro de especias.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
