Equilibrio vibrante entre el fuego del rocoto y la frescura cítrica del pisco. Esta audaz evolución de nuestro cóctel bandera despierta los sentidos con picor sutil, espuma fina y textura sedosa. Atrevido, refrescante y con ese carácter peruano que invita a la aventura.

Corta el rocoto, retira venas y semillas, y usa solo láminas delgadas. Lávate bien las manos después; el rocoto en los ojos convierte cualquier cóctel en tragedia griega con DNI peruano.
Pon el rocoto en la coctelera con el jarabe de goma y el jugo de limón. Deja reposar 2 minutos y presiona suavemente las láminas contra la pared de la coctelera para extraer aroma y picor sin volverlo brutal.
Agrega el pisco y la clara de huevo. Cierra la coctelera sin hielo y agita fuerte 10 segundos, hasta que la mezcla se vea espumosa; usa clara fresca y limpia, sin improvisar con huevo dudoso.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega el hielo, cierra de nuevo y agita 12 a 15 segundos, hasta que la coctelera esté muy fría por fuera. El objetivo es frío, espuma y picor claro; no una raspadilla alcohólica disfrazada.
Cuela fino para retirar el rocoto y sirve de inmediato. Termina cada vaso con amargo de Angostura sobre la espuma; debe quedar frío, sedoso, ácido y con un picor que aparece elegante al final.