Una entrada criolla de carne deshilachada, fresca y con mordida. Su vinagreta avinagrada y herbácea despierta cada bocado, mientras la papa le da cuerpo sin volverla pesada. Rendidor, sabroso y muy de mesa familiar: de esos platos que desaparecen rápido de la fuente.
Pon la falda de res en la olla a presión con una parte del agua y una parte de la sal. Cierra y cocina 30 minutos desde que tome presión, hasta que al pinchar la carne las fibras cedan con facilidad. Libera la presión siguiendo las indicaciones de tu olla y no la abras hasta que el indicador haya bajado por completo; luego retira la carne.
Mientras se cocina la carne, pela la papa
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la cebolla morada en pluma fina, el tomate en cubos, la lechuga en tiras y el ají amarillo bien pequeño. En el bowl bate el vinagre, el aceite vegetal, el orégano, la pimienta y el resto de la sal durante unos segundos, hasta que el aliño quede brillante y bien mezclado.
Deja que la carne pierda apenas el calor fuerte y deshiláchala en hebras medianas; debe quedar tierna, pero con mordida. Mézclala con la cebolla, el tomate y el ají, añade el aliño y finalmente incorpora la lechuga con movimientos suaves. Sirve con la papa alrededor o debajo del salpicón, sin dejarlo reposar: debe llegar a la mesa jugoso, fresco y con la lechuga todavía crujiente. ¡Y listo! Esa mezcla ácida y sabrosa es justamente lo que hace que una fuente desaparezca sin avisar. ✨