Untuosidad terrosa de pijuayo, perfume de ají dulce y acidez viva de cocona. Una crema amazónica tibia que abraza pescado, pollo o yuca sin taparlos. Regional, profunda y con carácter de selva.

Cocina el pijuayo en agua a hervor medio por 25 a 30 minutos, hasta que se pueda atravesar con cuchillo sin pelear. Escurre, deja entibiar, pela y retira la pepa; quédate solo con la pulpa tierna.
Calienta el aceite vegetal y cocina la cebolla roja por 5 minutos, hasta que esté suave y brillante. Agrega el ajo, el ají dulce y la sal; cocina 3 minutos
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Licúa la pulpa cocida con el sofrito, el caldo de verduras, la cocona y el sacha culantro. Procesa 45 a 60 segundos, hasta que quede una crema lisa, espesa y de color cálido.
Devuelve la salsa a la olla y cocina a fuego bajo por 4 a 5 minutos, moviendo seguido, hasta que se vea brillante y nape la cuchara. Si espesa demasiado, suéltala con un chorrito de caldo; debe quedar cremosa, no mazacotuda.
Sirve tibia sobre pescado, pollo, yuca o vegetales asados. La salsa debe sentirse untuosa, con acidez limpia y perfume amazónico al final, no como puré pesado.