Una salsa agridulce inseparable del wantán frito y del chifa peruano. Frutal, brillante y sedosa, combina la acidez del tamarindo con el dulzor justo y una textura que abraza sin volverse engrudo. De esas salsas que hacen inevitable volver a mojar.

Pon el tamarindo con la mayor parte del agua en una olla y lleva a hervor suave. Cocina durante 5 a 6 minutos, aplastando la pulpa con la cuchara un par de veces, hasta que el líquido esté marrón, intensamente frutal y la pulpa se desprenda con facilidad. Cuela presionando bien para extraer el sabor y descarta las fibras y semillas.
Devuelve el líquido de tamarindo a la olla y agrega el azúcar, el ketchup y la sal. Cocina a fuego medio durante 3 a 4 minutos, batiendo de vez en cuando, hasta que el azúcar esté completamente disuelto y la salsa se vea rojiza, homogénea y brillante, con un sabor claramente dulce-ácido.
Disuelve la
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
