Puro carácter mediterráneo definido por la dulzura del tomate y el aroma vibrante de la albahaca fresca. Es una base noble y versátil, cocida con paciencia hasta quedar melosa, brillante y lista para abrazar pasta. Un clásico esencial que transforma ingredientes simples en pura elegancia italiana.

Abre el tomate en lata y aplástalo en un bowl con las manos limpias o con cuchara, dejando algunos trozos suaves. Corta el ajo en láminas finas y separa las hojas de albahaca de los tallos más gruesos.
Calienta el aceite de oliva a fuego bajo y agrega el ajo con algunos tallos de albahaca. Cocina 2 minutos, hasta que perfume sin dorarse fuerte.
Añade el tomate, la sal y el azúcar rubia si el tomate está muy ácido. Cocina destapado a fuego medio-bajo por 22 a 25 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que la salsa espese y se vea brillante.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Retira los tallos de albahaca si quedaron enteros. Agrega las hojas frescas, rompe algunas con la mano y cocina 1 minuto más, solo hasta que suelten aroma verde.
Prueba el punto final: debe quedar melosa, roja y con sabor claro a tomate, no a ajo crudo. Úsala caliente o deja enfriar antes de guardar en recipiente hermético.