Cremosa, herbácea y bien peruana, hecha para abrazar tallarines calientes. La albahaca, la espinaca y el queso fresco dan una salsa verde sedosa, láctea y con cuerpo. Lista para mezclar, no para quedarse mirando desde la licuadora.

Lava la espinaca y la albahaca. Hierve el agua con parte de la sal y blanquea la espinaca 30 segundos y la albahaca 10 segundos; escurre de inmediato para mantener el verde vivo.
Calienta el aceite vegetal
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Licúa la espinaca, albahaca, el aderezo de cebolla y ajo, leche evaporada, queso fresco, pecanas, pimienta y el resto de la sal por 1 minuto, hasta que quede lisa, cremosa y sin hojas visibles.
Pasa la salsa a una olla y calienta suave 3 a 4 minutos, moviendo, hasta que se vea brillante. No la hiervas fuerte: el verde se apaga y la leche puede cortarse.
Agrega el queso parmesano si lo usas y mezcla 30 segundos. La salsa debe cubrir la cuchara y caer lenta, lista para abrazar tallarines calientes sin volverse sopa verde.