Salteado casero de pollo con brócoli, zanahoria, pimiento y cebolla en una salsa ligera de sillao. Lleva pocos ingredientes, una sola sartén y una cocción corta para mantener el pollo jugoso y las verduras crujientes. Rápido, económico y pensado para el menú diario.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta la pechuga de pollo en tiras delgadas. Divide el brócoli en flores pequeñas, corta la zanahoria en medias lunas finas, el pimiento rojo en tiras y la cebolla morada en gajos delgados. Pica fino el ajo y el kión. Ten todo al lado de la cocina antes de calentar la sartén.
Mezcla el pollo con el 30 % de la salsa de soya, el 40 % de la maicena y el 20 % del agua. Revuelve hasta que las tiras queden ligeramente cubiertas y deja reposar 5 minutos mientras preparas la salsa. Esta capa sencilla ayuda a que la pechuga permanezca jugosa.
En el mismo bowl medidor mezcla el 70 % restante de la salsa de soya, el 60 % restante de la maicena y el 80 % restante del agua. Revuelve hasta que no queden grumos y déjala lista junto a la sartén. No necesita salsa de ostión, aceite de ajonjolí ni vinagres especiales para quedar sabrosa.
Calienta el aceite vegetal en una sartén antiadherente grande a fuego alto. Extiende el pollo en una sola capa y déjalo dorar unos 60 segundos antes de moverlo. Saltea 2 a 3 minutos más, hasta que esté casi cocido y tenga zonas doradas. Retíralo a un bowl para evitar que se seque.
En la misma sartén agrega la cebolla morada, la zanahoria, el brócoli, el ajo y el kión. Saltea a fuego alto durante 2 minutos. Añade el pimiento rojo y cocina 1 minuto más. Las verduras deben quedar calientes, de color vivo y todavía crujientes, no blandas.
Regresa el pollo a la sartén. Revuelve nuevamente la salsa preparada y viértela de inmediato. Saltea todo durante 60 a 90 segundos, hasta que el líquido hierva, se vuelva brillante y cubra ligeramente el pollo y las verduras. Verifica que el pollo esté completamente cocido y sirve al toque.