Clásico de bistrot francés con jamón cocido y Gruyère entre pan de molde tostado, cubierto con una béchamel ligera y más queso antes de gratinar. Dijon y nuez moscada aportan profundidad sin distraer del equilibrio entre pan crujiente, jamón y queso fundido.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Ralla el queso Gruyere, separa el jamón inglés y deja listas 8 rebanadas de pan de molde. Precalienta el horno a 220 °C; tener todo preparado evita que la bechamel se espese demasiado mientras armas los sándwiches.
Derrite aproximadamente dos tercios de la mantequilla en una olla mediana a fuego medio-bajo. Agrega la harina sin preparar y cocina 1 minuto, batiendo. Incorpora la leche fresca poco a poco y cocina 4 a 5 minutos, batiendo constantemente, hasta obtener una bechamel lisa que cubra ligeramente el batidor. Añade la nuez moscada, la pimienta blanca, la sal y una quinta parte del Gruyere; mezcla hasta fundir y retira del fuego.
Unta muy ligeramente las rebanadas de pan de molde con el resto de la mantequilla, colócalas en una bandeja y hornéalas 3 a 4 minutos, solo hasta que la superficie esté seca y apenas dorada. No buscamos tostadas duras: solo una base que aguante la salsa.
Unta 4 rebanadas con la mostaza de Dijon. Reparte encima el jamón inglés y aproximadamente dos quintos del Gruyere restante. Cierra con las otras rebanadas. Cubre cada sándwich con una capa fina de bechamel hasta los bordes y termina con todo el Gruyere restante.
Hornea los croques a 220 °C durante 7 a 9 minutos, hasta que estén bien calientes y el queso se vea fundido y burbujeante. Si necesitan más color, acerca la bandeja a la parte superior del horno durante el último minuto. Sirve inmediatamente: el pan debe conservar bordes crujientes bajo una cubierta cremosa y gratinada. ¡Y listo! 🧡