Sándwich de pollo empanizado con pechuga jugosa, costra crujiente, pan tostado, pepinillos y salsa cremosa. Una versión casera del chicken sandwich norteamericano: contundente, fresca y hecha para comerse apenas sale de la sartén.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Filetea la pechuga de pollo en 4 piezas de aproximadamente 1 cm de grosor, apenas más anchas que el pan. Sécalas bien y sazona ambos lados con el ajo molido, el 60 % de la sal y toda la pimienta. Lava y seca muy bien la lechuga y escurre los pepinillos. No hace falta marinar el pollo: sigue directamente con el empanizado.
Coloca la harina en un recipiente y mézclala con el 40 % restante de la sal. Bate el huevo en otro recipiente y coloca el pan rallado en un tercero. Pasa cada pieza por harina, luego por huevo y finalmente por pan rallado, presionando apenas. Sacude el exceso: el pollo debe quedar con una capa fina, seca y completamente adherida, no con una armadura gruesa.
Abre los panes de hamburguesa y tuesta las caras internas en una sartén seca durante 45 a 60 segundos, hasta que estén ligeramente doradas; retíralos. Agrega el aceite vegetal y caliéntalo a fuego medio. Fríe el pollo en 2 tandas, aproximadamente 3 minutos por lado, volteando una sola vez, hasta que esté dorado y crujiente y el centro alcance 74 °C. Escurre durante 1 minuto sobre papel absorbente.
Mezcla la mayonesa con la mostaza y unta ambos lados del pan. Coloca lechuga, el pollo recién frito y los pepinillos. Cierra y sirve inmediatamente, mientras la costra siga crujiente y el pan conserve el tostado. ¡Y listo! Pollo, pan, pickle y buena salsa: el chicken sandwich no necesita una reunión de comité 😌