Un dulce limeño de maíz y chancaca que pide cuchara y paciencia. Espeso, brillante y fragante a especias, lleva pasas dentro y las grageas de colores que todavía lo delatan como uno de los antiguos dulces de calle de Lima. Tibio y meloso, tiene esa clase de sencillez que sobrevive siglos por una buena razón.

Mezcla la harina de maíz amarillo con una parte del agua fría, batiendo hasta obtener una crema fluida y sin bolsas de harina seca ni grumos grandes. Déjala a mano mientras preparas la miel; hidratarla primero hace mucho más fácil incorporarla después.
Pon el resto del agua en la olla con la canela, el clavo y el anís. Hierve suavemente durante 6 a 8 minutos, hasta que el líquido esté claramente fragante, y cuélalo. Devuélvelo a la olla, agrega la
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Baja a fuego bajo y vierte la mezcla de harina de maíz poco a poco sobre la miel mientras remueves sin parar. Cocina durante 22 a 25 minutos, raspando fondo y paredes continuamente, hasta que el sanguito esté muy espeso, brillante y deje visible el fondo de la olla durante unos segundos al pasar la espátula. Incorpora la manteca vegetal y tres cuartas partes de las pasas; cocina 3 minutos más, hasta que la grasa desaparezca dentro de la masa y esta quede suave pero capaz de sostenerse en la cuchara.
Sirve el sanguito todavía tibio en porciones pequeñas y termina con el resto de las pasas y las grageas por encima. Debe mantener una forma suave en el plato, pero ceder fácilmente a la cuchara y sentirse cocido, nunca harinoso. ¡Y listo! Sanguito de antaño, con sus grageas donde tienen que estar. 😌