Crocancia marina envuelta en el frescor vibrante de nuestra sarsa criolla. Es un bocado de costa que nos devuelve la alegría de los almuerzos frente al mar, donde la sencillez del pejerrey se transforma en elegancia pura. Directa, fresca y con esa energía que solo nuestro litoral puede dar.

Revisa el pejerrey, retira espinas evidentes si aparecen y sécalo muy bien con papel absorbente. Sazónalo con parte de la sal y la pimienta; debe quedar listo para rebozar, no mojado.
Corta la cebolla roja en pluma fina, pica el ají limo y el culantro. Mezcla con el jugo de limón y parte de la sal
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla la harina con el resto de la sal y la pimienta. Separa una parte como harina seca y bate el resto con el huevo y el agua con gas, hasta lograr una masa ligera que cubra la cuchara.
Pasa cada pieza de pejerrey por harina seca y luego por la masa. Sacude apenas el exceso; la capa debe cubrir parejo, pero seguir dejando al pescado como protagonista.
Calienta el aceite vegetal a fuego medio-alto y fríe el pejerrey en tandas por 2 a 3 minutos, hasta que esté dorado, crocante y firme. Retira a papel absorbente para mantener la costra limpia.
Sirve el pejerrey recién frito y coloca la sarsa criolla encima o al costado. Debe llegar con contraste: pescado caliente y crujiente, cebolla fresca y limón vivo.