Un clásico de picantería donde choclo, habas y queso mandan en frío. Tiene mordida, frescura y un filo ácido que evita que el conjunto se vuelva pesado, con el rocoto apareciendo justo para despertarlo. De esas entradas que llegan para abrir el apetito y terminan robándose media mesa.

Lleva el agua a hervor con tres décimas partes de la sal y agrega el choclo. Cocina 10 a 12 minutos y luego incorpora las habas; continúa 3 a 4 minutos, hasta que ambos estén
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mientras se enfrían los granos, corta la cebolla, el tomate, el queso fresco y el rocoto sin venas ni semillas en cubos pequeños y parejos. Rebana las aceitunas y pica el perejil; busca piezas reconocibles, no un picadillo fino, para que cada bocado conserve contraste.
En un bowl pequeño mezcla el vinagre tinto, el jugo de limón, el orégano, la pimienta y el resto de la sal. Incorpora el aceite de oliva poco a poco mientras bates durante 30 segundos, hasta que el aliño se vea brillante y ligeramente unido.
Junta el choclo, las habas, la cebolla, el tomate, el rocoto, las aceitunas y el perejil en un bowl amplio. Vierte la vinagreta y mezcla con movimientos suaves; incorpora el queso fresco al final y da solo un par de vueltas más para no romperlo. Sirve fresco o a temperatura ambiente: los granos deben mantener mordida, el queso seguir entero y el aliño sentirse vivo sin dejar líquido acumulado en el fondo. ¡Ponlo al centro y mira cuánto dura! 😌