Una ensalada arequipeña hecha para comer fresca y a cucharadas generosas. Habas y choclo tiernos se cruzan con queso serrano firme, tomate, cebolla y rocoto en un aliño ácido que despierta todo sin volverlo pesado. Colorida, sabrosa y directa: de esas entradas que llegan a la mesa y desaparecen antes del fondo.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Lleva el agua a hervor con una parte de la sal. Agrega el choclo y cocina 7 minutos; luego incorpora las habas y continúa 5 minutos, hasta que ambos estén tiernos pero todavía firmes. Escurre de inmediato y déjalos en el colador mientras preparas el resto, para que pierdan el exceso de vapor sin seguir ablandándose.
Corta el queso fresco serrano en cubos medianos. Retira la parte más acuosa y las semillas del tomate y córtalo en cubos; corta también la cebolla morada en cuadrados pequeños, el rocoto sin venas ni pepas en cubitos finos y las aceitunas negras en mitades. Pica el perejil fino, procurando que todos los cortes queden parejos para que cada cucharada tenga un poco de todo.
En el bowl, mezcla el vinagre tinto, el jugo de limón, el aceite de oliva, la pimienta y el resto de la sal durante 30 segundos, hasta que el aliño se vea brillante y ligeramente unido. Incorpora la cebolla y el rocoto ya cortados y remueve una vez para que empiecen a tomar el ácido mientras terminas de montar la ensalada.
Añade al bowl el choclo, las habas, el queso, el tomate, las aceitunas y el perejil. Mezcla con movimientos amplios y suaves durante 20 a 30 segundos, solo hasta que el aliño cubra todo sin romper el queso ni aplastar las habas. Sirve de inmediato, fresco o a temperatura ambiente; si el queso mantiene sus cubos y los granos conservan mordida, salió como debe. ¡A la mesa! 😌