Un clásico limeño que convierte una sopa en comida completa. El caldo rojo de ají panca y tomate queda apenas cremoso, con carne dorada, fideo fino y huevo tierno bajo el perfume del orégano. Basta que empiece a humear para que una noche fría tenga plan.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el bistec de res en tiras cortas y sazónalo con parte de la sal y toda la pimienta. Calienta una parte del aceite vegetal en la olla a fuego alto y sella la carne por 2 a 3 minutos, moviéndola solo lo necesario, hasta que tenga bordes dorados pero todavía se sienta jugosa. Retírala y resérvala.
Baja a fuego medio, agrega el resto del aceite y cocina la cebolla por 4 minutos, hasta que esté suave y translúcida. Incorpora el ajo, el ají panca y el comino; remueve 1 minuto hasta que huelan intensos. Añade el tomate y la mitad del orégano, y cocina 4 a 5 minutos más, hasta que el aderezo quede rojo, espeso y brillante, sin sabor a tomate crudo.
Vierte el agua, devuelve la carne y añade el resto de la sal. Cuando rompa hervor, baja a fuego medio y cocina 7 minutos, hasta que el caldo tome color rojo profundo y sabor claramente cárnico. Agrega los fideos cabello de ángel y cocina 3 minutos, moviendo al principio para que no se peguen, hasta que estén tiernos pero con algo de cuerpo.
Baja el fuego para que la sopa apenas burbujee y agrega la leche evaporada. Casca los huevos uno por uno en distintos puntos de la olla, tapa y cocina 3 a 4 minutos, hasta que las claras estén cuajadas y las yemas todavía suaves. Evita un hervor fuerte después de añadir la leche para mantener el caldo uniforme y cremoso.
Mientras los huevos terminan, tuesta el pan baguette en una sartén seca por 1 a 2 minutos por lado, hasta que tenga bordes crocantes. Apaga la sopa, frota entre las manos el resto del orégano y déjalo caer sobre la olla. Sirve bien caliente con un huevo por plato y el pan al lado. Si el caldo quedó rojo y sedoso, el fideo conserva forma y el orégano se siente desde el primer vapor, está en su punto. ¡Y listo! Esa primera cucharada merece llegar humeando. 😌