Caricia tibia en un tazón que rescata la cremosidad natural de la arveja bajo un aderezo criollo potente. Es ese plato que te devuelve al hogar, con una textura melosa y un alma leguminosa que reconforta el espíritu. Nutrición honesta y sabor que abraza.

Pica la cebolla roja fina y sofríela con aceite vegetal por 8 minutos, hasta que esté suave, translúcida y huela dulce. Agrega ajo
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Añade pasta de ají panca, pasta de tomate, comino, orégano seco y pimienta negra. Cocina por 2 minutos, moviendo, hasta que el aderezo se vea más oscuro y deje olor a guiso criollo.
Enjuaga la arveja verde partida seca hasta que el agua salga más clara. Incorpórala a la olla con zanahoria, apio, papa blanca, hoja de laurel, sal y agua; remueve bien para levantar todo el sabor pegado al fondo.
Cuando rompa hervor, baja a fuego medio-bajo y cocina semitapado por 40 minutos, moviendo cada tanto. Está lista para avanzar cuando la arveja se vea abierta, la papa esté tierna y el caldo empiece a volverse cremoso.
Aplasta una parte de la arveja y la papa contra la pared de la olla para darle cuerpo. Cocina 5 minutos más, hasta que la sopa quede melosa y cubra la cuchara sin sentirse pesada.
Retira la hoja de laurel, prueba la sal y sirve caliente. Termina con perejil si quieres un cierre más fresco; la sopa debe quedar espesa, brillante y bien cómoda de cuchara.