Pura esencia marina definida por el umami del choro y la suavidad reconfortante de la leche. Es el latido de nuestros puertos, una sopa que te devuelve la energía y te conecta con la brisa del mar. Directa, nutritiva y con ese calorcito que solo el Callao te puede regalar.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Lava bien los choros bajo agua fría, raspando cualquier impureza visible. Descarta los que estén rotos o no cierren al golpearlos suave; con mariscos no se negocia. Pica la cebolla, el tomate, el ají amarillo, la papa, el apio y el culantro antes de prender el fuego.
Hierve el agua con el apio. Agrega los choros y cocina por 5 a 6 minutos, solo hasta que se abran y el caldo huela limpio a mar. Retira los choros, cuela el caldo y descarta cualquier choro que siga cerrado; separa la carne de las valvas si quieres una sopa más fácil de comer.
En la misma olla, calienta el aceite y dora la cebolla por 5 minutos, hasta que esté suave y huela dulce. Agrega el ajo molido, el ají amarillo, el tomate, el orégano, la pimienta y la sal; cocina 4 minutos más, hasta que el tomate se deshaga un poco y el aderezo tome color.
Vierte el caldo colado sobre el aderezo y deja que vuelva a hervir. Agrega la papa y cocina 8 minutos; luego suma el fideo y cocina 7 a 8 minutos más, hasta que la papa esté tierna y el fideo quede cocido sin reventarse.
Baja el fuego y añade la leche evaporada poco a poco, moviendo para que el caldo quede cremoso sin hervir fuerte. Devuelve los choros a la olla, calienta 2 minutos y termina con el culantro. Sirve bien caliente, con el caldo cubriendo papa, fideo y choro en cada plato.