Ámbar, dulce suave y con un fondo terroso: macerado amazónico de aguardiente de caña con suri. La miel de abeja redondea el trago y lo deja más amable, sin esconder su carácter. Es tradición líquida: paciencia, reposo y un filtrado limpio.

Revisa que el suri sea de uso alimentario, esté limpio y sin olor extraño. Tuéstalo en sartén seca a fuego bajo por 4 minutos, moviendo con cuidado, hasta que huela a nuez y tome un dorado suave; no lo quemes.
Pasa el suri tostado a un frasco limpio. Agrega el aguardiente y la miel de abeja; mezcla por 30 segundos, hasta que la miel empiece a disolverse y el líquido se vea apenas dorado.
Cierra el frasco y deja macerar 7 días en un lugar fresco y oscuro. Agítalo una vez al día; debe ganar tono ámbar y aroma terroso sin ponerse turbio en exceso.
Cuela el surichado con colador de malla fina hacia otro frasco limpio. No presiones demasiado el suri: queremos licor claro, no sedimento amargo.
Sirve en medidas pequeñas, al tiempo o apenas frío. Debe sentirse fuerte, ámbar, terroso y suavemente dulce; si lo quieres más redondo, déjalo descansar
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
