Cremosa amalgama de pallares y arroz con una costra dorada que encierra el alma de la cocina criolla. Es la esencia del hogar peruano transformada en una textura irresistible y reconfortante. Tradición pura en cada bocado.

Hierve los pallares verdes con el agua y una parte de la sal por 16 minutos, hasta que estén tiernos pero no deshechos. Cuélalos y reserva un chorrito del líquido por si la mezcla pide humedad.
Pica fino la cebolla roja, el ajo y el ají amarillo sin venas. Sofríe la cebolla con parte del
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Agrega ajo, ají amarillo, comino, orégano seco y pimienta negra. Cocina 2 minutos, moviendo, hasta que el ají pierda el golpe crudo y el aderezo se vea amarillo intenso.
Incorpora los pallares y aplasta aproximadamente la mitad dentro de la sartén. Añade el arroz blanco cocido y el resto de la sal; mezcla por 3 minutos, hasta formar una masa húmeda, compacta y todavía cremosa. Si se seca, suelta con un chorrito del líquido reservado.
Divide la mezcla en 4 porciones y dales forma ovalada. Calienta el resto del aceite vegetal y dora cada tacu tacu por 4 minutos por el primer lado, hasta que tenga una costra firme y dorada.
Voltea con cuidado y dora 3 minutos más por el otro lado. Sirve caliente: debe quedar crocante por fuera, cremoso al centro y con ese dorado que manda el antojo.