Textura melosa y alma costeña definida por el aroma del maíz blanco y el sabor profundo del cerdo. Es un clásico del norte chico, un tamal vibrante y potente que celebra la herencia de Supe en cada bocado. Dorado, sedoso y absolutamente reconfortante.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta las hojas de plátano en rectángulos grandes y pásalas por agua caliente 1 minuto, hasta que estén flexibles y no se quiebren. Cocina los huevos por 10 minutos, enfríalos, pélalos y córtalos en mitades. Corta el ají amarillo en tiras y deja el pabilo listo.
Pon la carne de cerdo en una olla con parte del agua y una parte de la sal. Cocina por 25 minutos, hasta que el cerdo esté tierno pero aún firme. Retira la carne, córtala en trozos para relleno y reserva el caldo; ese líquido va a darle carácter a la masa.
Derrite parte de la manteca de cerdo y dora la cebolla por 6 minutos, hasta que esté suave y huela dulce. Agrega el ajo molido, parte de la pasta de ají panca, parte de la pasta de ají mirasol, el comino, la pimienta, parte de la sal y el pisco; cocina 4 minutos más. Devuelve el cerdo y mezcla hasta que quede bien cubierto de aderezo.
Procesa el mote de maíz sancochado con el maní y caldo reservado poco a poco, hasta lograr una pasta espesa y granulada fina. No la licúes como crema: el tamal necesita cuerpo, no puré líquido.
En una olla, derrite el resto de la manteca de cerdo con el resto de la pasta de ají panca, la pasta de ají mirasol y la sal. Agrega la masa de mote y cocina moviendo por 12 a 15 minutos, hasta que esté brillante, espesa y se despegue un poco del fondo. Si se pone demasiado dura, suéltala con un chorrito de caldo.
Pon una porción de masa sobre cada hoja de plátano, extiéndela sin adelgazarla demasiado y coloca al centro cerdo, media pieza de huevo, una aceituna negra y tiras de ají amarillo. Cierra en forma rectangular, apretando lo justo para que no se escape la masa, y amarra con pabilo.
Coloca los tamales en la vaporera con el resto del agua abajo, sin que el agua toque los paquetes. Cocina al vapor por 45 minutos, hasta que la masa esté firme y se desprenda mejor de la hoja. Apaga, deja reposar 10 minutos y sirve caliente o tibio.