Cheesecake horneado estilo Nueva York con base tostada de galleta y un relleno denso, liso y cremoso de queso crema y crema agria. El baño María y el enfriado gradual permiten que cuaje sin resecarse ni agrietarse. Se sirve bien frío y sin cobertura obligatoria.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Precalienta el horno a 160 °C. Forra la base de un molde desmontable con papel manteca y envuelve muy bien el exterior del molde con dos capas de papel aluminio, cubriendo fondo y paredes bajas. El sellado debe impedir que entre agua durante el baño María.
Procesa las galletas de vainilla hasta obtener migas finas y mézclalas con la mantequilla sin sal derretida. Presiona firmemente la mezcla en el fondo del molde formando una base pareja. Hornea 10 minutos, hasta que esté ligeramente dorada y huela a galleta tostada. Retira y deja entibiar mientras preparas el relleno.
Con el queso crema a temperatura ambiente, bátelo a velocidad baja durante 1 minuto, solo hasta que quede completamente liso. Añade el azúcar blanca y la sal y mezcla 1 minuto más, raspando el fondo y las paredes del bowl. No busques volumen: un cheesecake denso necesita poco aire.
Agrega la crema agria, la maicena, el extracto de vainilla y el jugo de limón. Mezcla a velocidad baja durante 30 segundos, apenas hasta obtener una crema lisa y uniforme, sin bolsas de maicena ni vetas de queso.
Incorpora los huevos poco a poco a velocidad mínima, esperando solo hasta que cada adición desaparezca antes de continuar. Detén la batidora apenas la mezcla sea homogénea. El relleno debe verse sedoso y denso, no espumoso; sobrebatir introduce aire que luego favorece que la tarta se infle y se agriete.
Vierte el relleno sobre la base y coloca el molde dentro de una bandeja profunda. Añade el agua bien caliente alrededor hasta alcanzar aproximadamente un tercio de la altura del molde. Hornea durante 65 a 75 minutos. Está listo cuando los bordes se vean firmes y el centro conserve un temblor suave de unos 5 cm, sin verse líquido.
Apaga el horno, entreabre la puerta y deja la tarta dentro durante 45 minutos. Retírala del baño María, quita el aluminio y pásala a una rejilla durante otros 45 minutos, hasta que se acerque a temperatura ambiente. Este descenso gradual de temperatura ayuda a que el centro termine de asentarse sin una contracción brusca.
Refrigera la tarta en su molde durante 6 horas como mínimo. Desmolda solo cuando esté completamente fría y corta con un cuchillo limpio y ligeramente tibio, limpiándolo entre porciones. El interior debe quedar firme al corte, muy cremoso y uniforme, nunca líquido ni seco. 🍰