Té negro bien frío, dulce y con un toque de limón, servido sobre hielo. Primero se infusiona fuerte, luego se enfría con calma para que no se amargue. Refrescante, simple y listo para jarra.

Calienta parte del agua hasta que hierva, apaga el fuego y agrega el té negro. Tapa e infusiona 4 a 5 minutos, hasta que el color esté oscuro y el aroma salga limpio. No lo dejes más tiempo: más minutos no dan más sabor, dan amargor.
Cuela el concentrado sin presionar demasiado el té negro. Debe quedar intenso, pero limpio; si exprimes las hojas, arrastras taninos y el té se pone seco en boca.
Disuelve el azúcar blanca en el concentrado todavía caliente. Agrega el resto del agua y el jugo de limón poco a poco, probando el balance: debe quedar dulce, fresco y con acidez ligera.
Deja que el té baje de temperatura 10 minutos y luego sirve sobre hielo
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
