Calor cítrico y especiado definido por el golpe de energía del pisco y el aroma punzante del kion. Es el refugio tradicional de las noches andinas, una infusión que reconforta el alma y combate el frío con intensidad. Potente, aromático y profundamente peruano.

Corta el jengibre en láminas delgadas y exprime el limón sutil. Ten medidos la miel de abeja y el pisco antes de calentar; esta bebida se arma rápido y no perdona distracciones.
Calienta el agua con el jengibre y la canela en rama hasta hervor suave. Mantén 4 minutos, hasta que el aroma del kion suba claro y la canela perfume sin dominar.
Apaga el fuego, agrega el té negro y deja infusionar 3 minutos. No lo dejes más tiempo por deporte: el té se amarga y empieza a mandar más que el pisco.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Cuela la infusión y disuelve la miel de abeja mientras sigue caliente. Agrega el jugo de limón sutil y mezcla; debe quedar dulce, ácido y especiado, sin sentirse pesado.
Fuera del fuego, añade el pisco quebranta y mezcla 15 segundos. Sirve inmediatamente, muy caliente, con aroma a té, limón y kion; debe calentar sin raspar la garganta.