La fusión perfecta entre la técnica del salteado criollo y la crocantez del wantán. Un bocado jugoso, ahumado y equilibrado con el fundido del queso, diseñado para despertar el paladar con identidad pura. Crujiente por fuera, corazón de barrio por dentro.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Corta el lomo de res en cubitos pequeños y seca la superficie con papel. Corta la cebolla roja, el tomate y el ají amarillo en dados menudos; aquí todo debe entrar rápido, no a última hora.
Sazona el lomo de res con la sal, la pimienta negra y el comino. Calienta un poco del aceite vegetal a fuego fuerte y saltea la carne por 1 a 2 minutos, hasta que esté dorada por fuera pero todavía jugosa.
Agrega la cebolla roja, el ají amarillo, el ajo molido y el tomate. Saltea por 2 minutos, solo hasta que la cebolla pierda el golpe crudo y el tomate suelte jugo sin deshacerse.
Añade el sillao claro, el vinagre tinto y la salsa de ostión. Saltea 30 segundos, hasta que el jugo se vea brillante y casi seco; apaga el fuego, mezcla el culantro y deja enfriar 10 minutos antes de rellenar.
Coloca una lámina de masa wantán con una punta hacia ti. Pon una tira de queso mozzarella y una cucharada del relleno frío; pinta los bordes con huevo, enrolla apretado y sella bien para que no reviente al freír.
Repite hasta formar 12 tequeños. Déjalos con el cierre hacia abajo mientras calienta el aceite; si un borde se abre, vuelve a pintar con huevo y presiona antes de freír.
Calienta el resto del aceite vegetal y fríe los tequeños en tandas por 2 a 3 minutos, girándolos hasta que estén dorados y crujientes. Escurre en papel y sirve caliente, antes de que el queso se duerma.