Tiramisú italiano clásico con capas de savoiardi apenas mojados en café, crema aireada de mascarpone y huevo, y cacao amargo. Sin crema batida ni gelatina: el mascarpone aporta cuerpo, las claras dan ligereza y el reposo integra las capas sin volverlas pastosas.

Prepara el café espresso fuerte y sin azúcar y déjalo enfriar completamente en una jarra. Para esta preparación usa huevos pasteurizados, ya que la crema tradicional no lleva una cocción completa del huevo.
Separa las claras de las yemas de los huevos. Bate las yemas con la mitad del azúcar blanca durante 3 a 4 minutos, hasta que estén pálidas, espesas y formen una cinta al caer del batidor.
Afloja el mascarpone brevemente con una espátula y agrégalo a las yemas en dos tandas. Mezcla a velocidad baja o a mano solo hasta obtener una crema lisa, espesa y sin grumos. Evita batir de más para que el mascarpone no se vuelva líquido.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Con varillas limpias, bate las claras hasta espuma suave. Agrega poco a poco el resto del azúcar y continúa batiendo 2 a 3 minutos, hasta obtener picos firmes, brillantes y todavía flexibles. Incorpora las claras a la crema de mascarpone en tres tandas con movimientos envolventes.
Pasa cada bizcocho de soletilla por el café frío apenas 1 segundo por lado. Forma una primera capa compacta en el molde, cubre con la mitad de la crema, repite con otra capa de bizcochos y termina con el resto de la crema. Los bizcochos deben quedar húmedos, no saturados.
Alisa la superficie, cubre y refrigera durante 4 horas, hasta que las capas estén firmes y el corte se sostenga. Justo antes de servir, espolvorea todo el cacao en polvo con un colador fino. ¡Y listo! Debe quedar frío, cremoso, húmedo y ligero, con café intenso y cacao amargo al final. 🧡