Torta peruana de choclo húmeda y tierna, con miga rústica donde todavía se siente el maíz. El anís perfuma sin dominar y las pasas aportan pequeños golpes dulces entre bordes dorados. Un pastel tradicional de lonche, sencillo, casero y hecho para acompañar café.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Precalienta el horno a 180 °C. Engrasa bien un molde redondo de unos 22 a 24 cm con el 12.5% de la mantequilla, incluyendo las paredes. Déjalo listo antes de mezclar: una vez incorporado el polvo de hornear, la masa debe ir al horno sin esperas largas.
Derrite suavemente el resto de la mantequilla y deja que pierda el calor fuerte. Coloca en la licuadora el choclo, la leche evaporada, los huevos, el azúcar y la mantequilla derretida. Procesa durante 35 a 45 segundos, solo hasta obtener una mezcla espesa con pequeños fragmentos de maíz todavía visibles. No buscamos un puré completamente liso.
En un bowl mezcla la harina, el polvo de hornear, el anís y la sal. Vierte encima la mezcla de choclo e integra con espátula únicamente hasta que no queden zonas secas. Añade las pasas y dales unas pocas vueltas más. La masa debe quedar espesa, húmeda y ligeramente granulosa, no líquida.
Vierte la masa en el molde y empareja la superficie. Hornea durante 50 a 55 minutos, sin abrir el horno durante los primeros 40. La torta está lista cuando tenga una superficie bien dorada, los bordes empiecen a separarse ligeramente del molde y un palillo insertado en el centro salga sin masa líquida, pero con algunas migas húmedas.
Retira la torta y déjala reposar en el molde durante 15 minutos antes de desmoldar sobre una rejilla. Córtala tibia o a temperatura ambiente, cuando la miga ya se haya asentado. Debe quedar húmeda y tierna, con sabor claro a choclo y anís suave, no seca como un queque común. El maíz tiene que seguir recordándote quién manda aquí.