La Tortilla de Lacayote es una oda a la textura: un interior tierno y meloso envuelto en una costra dorada irresistible. Representa la cocina de campo en su estado más puro, un dulce humilde que eleva la calabaza andina a un antojo de tarde. Directa, reconfortante y llena de identidad.

Pela el lacayote, retira semillas duras y rállalo grueso. Déjalo en un bowl con la sal por 8 minutos, hasta que suelte líquido; luego apriétalo con las manos para quitar el exceso sin dejarlo seco.
Bate los huevos con la leche, el azúcar, la vainilla, la canela y el
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mezcla la harina de trigo con el polvo de hornear. Agrégala al bowl poco a poco y mueve solo hasta tener una masa espesa, sin grumos secos; si la trabajas demasiado, queda pesada.
Incorpora el lacayote exprimido y mezcla con espátula hasta que quede bien repartido. La masa debe caer pesada de la cuchara, no correr como panqueque.
Calienta el aceite vegetal a fuego medio. Fríe cucharadas de masa en tandas por 2 a 3 minutos por lado, hasta que estén doradas, infladas y firmes al tocarlas.
Escurre las tortillas sobre papel y déjalas reposar 3 minutos antes de servir. Deben quedar doradas por fuera, tiernas por dentro y con el lacayote todavía presente, no perdido en masa.