Crocante por fuera y con un corazón fundente de queso, estas tortillas son el alma del desayuno rústico. El aroma del maíz tostado se une a la cremosidad de la natilla para crear un bocado que sabe a hogar y campo. Directas, doraditas y listas para conquistar tu mesa.

Mezcla la harina de maíz precocida con la sal en un bowl. Agrega el agua poco a poco y mezcla hasta que no queden partes secas; la masa debe sentirse húmeda, pero no pegajosa.
Añade la natilla, la mantequilla suave y la mayor parte del queso fresco desmenuzado. Amasa 2 minutos, hasta que la masa se vea más lisa y flexible; si se raja mucho, moja tus manos y amasa un poco más.
Divide la masa en 6 porciones. Aplasta cada una entre las manos, pon un poco del queso fresco reservado al centro y cierra formando tortillas gruesitas, sin dejar huecos abiertos.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Calienta una sartén antiadherente a fuego medio y pincela apenas con aceite vegetal. Dora las tortillas por 4 minutos por lado, hasta que tengan manchas doradas y se sientan firmes al moverlas.
Déjalas reposar 2 minutos antes de servir para que el queso se acomode y no queme. Van mejor tibias: crocantes por fuera, suaves al centro y con ese sabor directo de maíz tostado.