Uvas borgoña curadas en pisco quebranta y miel, dejando que el tiempo saque color, perfume y ese dulzor serio de fruta madura. El resultado es doble: licor rojizo y uvas suaves, con golpe alcohólico limpio. Conserva peruana de paciencia: se arma en minutos y se transforma en días.

Lava las uvas borgoña, retira tallitos y descarta las que estén golpeadas. Sécalas muy bien y pincha cada uva una vez con la punta del cuchillo para que el pisco entre sin reventarlas.
Mezcla el pisco quebranta, la miel de abeja y el jugo de limón por 1 minuto, hasta que la miel se suelte y el líquido se vea parejo. No hace falta batir como coctel; solo integrar bien.
Pon las uvas borgoña en un frasco limpio y vierte encima la mezcla de pisco hasta cubrirlas. Cierra bien y mueve suave el frasco 10 segundos, solo para repartir el dulzor.
Refrigera por 3 días, moviendo el frasco una vez al día. Al final, el pisco debe verse rojizo y las uvas más suaves, perfumadas y claramente maceradas.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Sirve pocas uvas maceradas con un chorrito del licor frío. Mantén el resto bien tapado en refrigeración y usa cuchara limpia cada vez.