Ácida, dulce y bien ligada: una vinagreta que no se separa a la primera. La mostaza de Dijon amarra el aceite con el balsámico, la miel redondea y la textura queda suave, lista para levantar ensaladas y vegetales con un solo giro de muñeca.

En un bowl mezcla el vinagre balsámico, la mostaza de Dijon, la miel, la sal y la pimienta. Bate 30 segundos, hasta que la miel se disuelva y la base se vea oscura, lisa y brillante.
Agrega el aceite de oliva en hilo mientras bates sin parar por 1 a 2 minutos, hasta que la vinagreta espese apenas y se vea ligada. Si echas todo de golpe, se separa como grupo de WhatsApp después de una discusión.
Pruébala y úsala al momento, o pásala a un frasco y agítala 10 segundos antes de servir si reposó. Debe caer fluida, cubrir la hoja y dejar un equilibrio claro entre acidez, dulzor y aceite.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.
