Un clásico de chifa hecho para llegar a la mesa crujiente. Masa fina y dorada alrededor de un relleno de cerdo jugoso, sabroso y aromático. Recién frito, tiene ese contraste que hace que la fuente se vacíe demasiado rápido.

Pica muy fina la cebolla china y ralla el kión; luego mézclalos en un bowl con el cerdo molido, sillao, aceite de ajonjolí, maicena, sal y casi toda la clara de huevo, reservando una pequeña parte para sellar. Mezcla con firmeza durante 1 minuto, hasta que el relleno se vea pegajoso, unido y ligeramente brillante.
Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Mantén la masa wantán cubierta mientras trabajas. Reparte el relleno entre las 24 láminas, colocando una porción pequeña al centro; pinta apenas los bordes con la clara de huevo reservada, dobla en triángulo y presiona desde el relleno hacia afuera para expulsar el aire. El borde debe quedar completamente pegado, sin bolsas ni relleno atrapado en el sello.
Calienta el aceite vegetal en una olla mediana a fuego medio-alto hasta que una esquina de masa haga burbujas de inmediato sin oscurecerse. Fríe los wantanes en tandas, sin amontonarlos, durante 2 a 3 minutos, moviéndolos suavemente, hasta que estén inflados, crujientes y dorados de forma pareja. En la primera tanda abre uno y confirma que el cerdo esté completamente opaco y cocido al centro; retira con espumadera, escurre sobre papel y sirve de inmediato sin taparlos. ¡Y listo! Si llegan a la mesa secos y crujientes por fuera, con el centro jugoso, salió como debe. 🔥