La cremosidad del zapallito italiano se funde con un pino de carne molida jugoso y bien aliñado. El relleno lleva arroz suave, verduras dulces y una capa de queso mantecoso que gratina dorado sin ponerse pesado. Casero, rendidor y con ese sabor de horno que abraza sin hacer drama.

Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.

Precalienta el horno a 200 °C. Corta los zapallitos italianos a lo largo, retira la pulpa con cuidado y pícala fino. Deja las cáscaras como barquitas firmes, sin llegar a romper la base.
Acomoda las barquitas en una bandeja, pincela con parte del aceite y sazona con una pizca de sal. Hornea 10 minutos, hasta que empiecen a ablandarse pero sigan sosteniendo la forma.
Calienta el resto del aceite y sofríe la cebolla, el ajo y la zanahoria por 6 minutos, hasta que la cebolla esté suave y huela dulce. Agrega la carne molida, el comino, el orégano, el ají de color, la pimienta y el resto de la sal; cocina 8 minutos, hasta que la carne pierda el color crudo y el fondo se vea jugoso.
Suma la pulpa picada del zapallito, la salsa de tomate y el arroz blanco cocido. Cocina 5 minutos, hasta que el relleno espese y ya no suelte líquido en la sartén. Apaga el fuego y mezcla el huevo para que amarre el pino.
Rellena las barquitas con el pino, presionando suave para que quede compacto sin aplastarlo. Cubre con queso mantecoso y hornea 15 minutos, hasta que el queso esté derretido y dorado en algunas zonas.
Deja reposar 5 minutos antes de servir. El zapallito debe estar tierno, el relleno firme y el queso todavía caliente, con ese gratinado que hace que nadie pregunte dónde está la ensalada.