Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.


Un piqueo mediterráneo simple y elegante: aceitunas verdes y negras cubiertas con aceite de oliva, ajo, romero y naranja. El vinagre aporta un filo fresco y el chile apenas despierta el conjunto. Casi no requiere trabajo, pero gana muchísimo con un breve reposo.
40 min
Un clásico criollo de ají amarillo y pollo deshilachado. La salsa queda cremosa y sedosa, con picor amable; se sirve sobre papa amarilla, con huevo, aceituna y arroz blanco.
55 min
Arroz de fiesta teñido con aceituna negra, aderezo de ají amarillo y tocino dorado. Pasas y pecanas aportan contraste mientras el grano permanece suelto y brillante. Una guarnición costeña intensa, salina y ligeramente dulce, hecha para acompañar carnes asadas y mesas de celebración.
40 min
Un clásico casero de arroz graneado con corazón criollo. El molde encierra un picadillo jugoso de carne, aceituna, pasas y huevo, con ese contraste dulce-salado que lo vuelve inconfundible al primer corte.
45 min
Un clásico casero peruano de caigua tierna y relleno criollo. La carne se cocina con cebolla, ajíes y tomate antes de mezclarse con pan, huevo, aceituna y pasas; luego cada caigua termina de guisarse en su propio juguito. Suave, sabrosa y con ese contraste dulce-salado que pide arroz blanco al lado.
55 min
Caldo tumbesino de raíz fronteriza, con grandes bolas de plátano verde rellenas de carne, aceituna, pasas y huevo dentro de un caldo de res perfumado con hierbabuena. Festivo, contundente y profundamente norteño: una sopa que funciona como plato completo.
90 min
Dos clásicos peruanos en un solo plato: causa de papa amarilla, cítrica y sedosa, coronada con solterito arequipeño de habas, choclo, queso fresco y rocoto. Fresca, colorida y abundante, conserva la identidad de ambas preparaciones sin recargarlas.
40 min
Una causa norteña con memoria de mar. Papa amarilla ligada con caldo de caballa salada sostiene pescado jugoso y un encebollado caliente, ácido y aromático. Huevo, aceituna, choclo y lechuga completan este plato tradicional de La Libertad, especialmente ligado a Semana Santa.
290 min
Plato bandera de Ferreñafe: papa amarilla sazonada con ají y limón, pescado salado, encebollado tibio y una mesa de yuca, camote, choclo, plátano, huevo, aceituna y lechuga. Abundante, ácido, salino y festivo; una causa norteña que se sirve como plato completo.
225 min
Un emblema limeño de papa amarilla tersa, ají vivo y frescura cítrica. El relleno de pollo cremoso y palta queda abrazado entre capas suaves que se sostienen sin volverse pesadas. Se sirve fresca y entra a la mesa con pinta de fiesta aunque la hayas hecho en casa.
55 min
Un clásico limeño de capas frías y sabor limpio. La papa amarilla queda suave y moldeable, con ají y limón marcando la masa sobre un relleno cremoso de pollo y palta.
60 min
Una crema peruana donde la aceituna negra manda de verdad, ligada con mayonesa y apenas levantada con limón. Queda espesa, salina y limpia, de esas salsas que hacen aparecer pan, papas o tequeños solo para tener una excusa para seguir untando.
5 min
Una ensalada de pasta fría hecha para resolver el almuerzo de verdad. El atún y el queso fresco le dan cuerpo, mientras el choclo y las aceitunas aparecen entre pasta firme y un aderezo cremoso con limón. Fresca, rendidora y suficientemente completa para ganarse el tupper entero.
22 min
Una ensalada andina fresca y bien graneada. La quinua se acompaña con choclo, queso fresco y aceituna, mientras el ají y el culantro levantan un aliño cítrico y limpio. Ligera pero con cuerpo, de esas que funcionan igual de bien solas o acompañando el almuerzo.
30 min
Una horiatiki de verdad: rústica, fresca y sin lechuga. Tomate jugoso, pepino, pimiento, aceitunas y feta forman una ensalada mediterránea salina y crujiente, ligada apenas con aceite de oliva, vinagre y orégano. Simple porque no necesita esconder nada.
10 min
Una ensalada francesa completa, fresca y elegante sin ponerse complicada. Atún, huevo, papa y verduras conservan su identidad bajo una vinagreta de Dijon, con aceitunas que aportan el golpe salino. Ligera pero sustanciosa, hecha para un almuerzo que se siente especial.
30 min
Un clásico criollo de pescado dorado bajo una cebolla avinagrada y cargada de ajíes peruanos. El bonito conserva cuerpo bajo un escabeche rojo, ácido y fragante, mientras el camote y el huevo redondean cada bocado. Potente y jugoso, de esos platos que hacen difícil dejar la fuente quieta.
40 min
Un clásico criollo de pollo dorado cubierto con cebolla, ají amarillo y un escabeche rojo de vinagre y ají panca. La acidez manda, pero el camote, el huevo y la aceituna la redondean mientras la cebolla conserva mordida. Recién hecho es buenazo; después de reposar, todavía mejor.
55 min
Una versión costeña del escabeche peruano que convierte la pota en protagonista. La cobertura ligera deja una mordida tierna bajo cebolla, ajíes y vinagre, mientras camote, huevo y arroz redondean el plato. Tras unos minutos de reposo, la salsa gana profundidad y hace que el segundo bocado llegue prácticamente solo.
45 min
Arroz amarillo y herbal ligado con huevo, alrededor de una presa de gallina, huevo duro y aceituna, todo cocido dentro de bijao. La hoja concentra el sachaculantro y el palillo mientras termina de cuajar el paquete; abrirlo y soltar ese vapor amazónico es de esas cosas que hacen parecer razonable cocinar cuatro de una vez.
115 min
Ocopa cremosa y con cuerpo, con huacatay marcado y un fondo de maní y nueces que le da esa untuosidad seria. Va fría sobre papa sancochada y se remata con huevo y aceituna: clásico, directo y bien peruano. Cuando la licúas fino, queda pálida, sedosa y con sabor que se queda.
40 min
Una entrada peruana de papa tierna bajo una huancaína espesa, sedosa y con ají amarillo bien presente. La crema tiene cuerpo de queso fresco y un picor amable que se equilibra con la suavidad de la papa. Parece sencilla hasta que la pruebas y entiendes por qué siempre dan ganas de servir un poco más.
40 min
Una entrada arequipeña donde la papa queda cubierta por una crema intensa de huacatay, ajíes, maní tostado y queso fresco. El mirasol aporta profundidad, el maní deja un fondo tostado y el huacatay aparece desde el primer aroma sin convertir la salsa en una pasta pesada. Es de esas entradas que empiezan con una porción prudente y terminan buscando la última cucharada de ocopa.
15 min
Un clásico criollo que esconde un guiso sabroso dentro de una capa de papa dorada. Por fuera cruje; por dentro queda suave y jugosa, con ese contraste dulce-salado que la hace inconfundible, mientras la salsa criolla despierta cada bocado. Una sola nunca parece suficiente cuando sale caliente de la sartén.
60 min
Pastel peruano de choclo tierno con relleno de carne molida sazonada con cebolla, ajo y ají amarillo. Huevo duro, pasas y aceitunas quedan entre capas de una crema suave de maíz y leche, terminada con un toque de azúcar dorada. Dulce-salado, abundante y hecho para compartir.
93 min
Pastel de choclo de textura cremosa, perfumado con anís y enriquecido con huevo y mantequilla. Por dentro lleva un “pino” de carne molida de res con cebolla, pasas y aceitunas botija, ese contraste dulce-salado que lo hace adictivo. Se hornea hasta que la superficie quede dorada y el centro firme pero jugoso. Es comida casera con carácter: maíz, aroma y costra.
75 min
Una entrada nikkei limeña donde el pulpo tierno se encuentra con una salsa de aceituna oscura y cremosa. El limón le da el filo justo para que el bocado siga fresco y marino, mientras la aceituna manda con ese sabor profundo que volvió al plato un clásico. Sencillo de montar y difícil de dejar en la mesa.
10 min
Un emblema arequipeño que convierte el picante en puro antojo. El rocoto queda tierno pero entero, con un relleno carnoso, jugoso y ligeramente dulce que contrasta con el queso dorado y las papas gratinadas. Tiene fuego y fondo de picantería en el equilibrio justo, de esos platos que hacen que prender el horno valga totalmente la pena.
70 min
Rocoto todavía firme y picante, relleno con res y cerdo, maní, pasas, aceituna y huevo, coronado con queso y horneado junto a su pastel de papa. El relleno dulce-salado llega primero y el fuego del rocoto después; cuando el queso empieza a dorarse sobre la fuente, la espera hasta que salga del horno se vuelve la parte más larga de la receta.
80 min
Un clásico de picantería donde choclo, habas y queso mandan en frío. Tiene mordida, frescura y un filo ácido que evita que el conjunto se vuelva pesado, con el rocoto apareciendo justo para despertarlo. De esas entradas que llegan para abrir el apetito y terminan robándose media mesa.
30 min
Una ensalada arequipeña hecha para comer fresca y a cucharadas generosas. Habas y choclo tiernos se cruzan con queso serrano firme, tomate, cebolla y rocoto en un aliño ácido que despierta todo sin volverlo pesado. Colorida, sabrosa y directa: de esas entradas que llegan a la mesa y desaparecen antes del fondo.
30 min
Sopa piurana espesa y de fiesta, ligada con pan francés remojado y caldo bien trabajado. Lleva menudencia de pollo, fideos y el contraste dulce-salado de pasas y aceitunas negras. Cremosa, potente y con ese toque casero que abraza.
65 min
Una celebración de Moche servida a cucharadas. El caldo de pavo se vuelve espeso con pan y leche, toma carácter con ají amarillo y azafrán, y recibe garbanzos, queso, huevo y aceituna como corresponde a una sopa hecha para días grandes. Cuando llega humeando y la primera cucharada arrastra pan, carne y caldo a la vez, cuesta imaginar reservarla solo para Domingo de Ramos.
75 min
Tamal chinchano: masa de maíz mote molido con manteca de cerdo, teñida con achiote y ají panca hasta quedar naranja intensa y bien untuosa. Al centro va cerdo bien sazonado, con maní, huevo y aceituna para el contraste. Se envuelve en hoja de plátano y se cocina al vapor hasta que salga firme, húmedo y con perfume a aderezo.
150 min
Un desayuno criollo envuelto en hoja de plátano. Masa de maíz suave, sabrosa y bien aderezada alrededor de un relleno de cerdo. Sustancioso, aromático y profundamente peruano; abrir la hoja ya es parte del antojo.
110 min
Textura melosa y alma costeña definida por el aroma del maíz blanco y el sabor profundo del cerdo. Es un clásico del norte chico, un tamal vibrante y potente que celebra la herencia de Supe en cada bocado. Dorado, sedoso y absolutamente reconfortante.
130 min