Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.


Un oasis de frescura que captura la esencia dulce y especiada de la tradición mexicana. Esta horchata es una caricia sedosa de arroz y canela, equilibrada con la suntuosidad de las leches concentradas. Un sorbo helado que reconforta el alma y apaga el calor con elegancia. Pura nostalgia líquida.
25 min
Una sopa verde peruana, sustanciosa y profundamente marina. El culantro perfuma un caldo con arroz, papa, verduras y abundantes mariscos cocidos justo al final. Caliente, reconfortante y con ese espesor ligero que convierte cada cucharón en plato completo.
40 min
Aguadito norteño de caldo verde, profundo y reconfortante. El pato se dora y cocina lentamente con culantro, ajíes y cerveza negra; luego entran arroz, papa amarilla y arvejas hasta formar una sopa sustanciosa, fragante y de cuchara generosa.
80 min
Un aguadito costeño verde, espeso y bien humeante. El culantro domina un caldo con arroz, papa, choclo y arvejas, mientras el pescado entra al final para quedar entero y jugoso. Reconforta como sopa y llena como plato de fondo: de esos almuerzos que piden cuchara grande.
45 min
Una sopa criolla verde marcada por culantro y arroz. El caldo queda aromático y con cuerpo, con pollo tierno, papa y verduras en esa textura entre sopa y guiso que hace inconfundible al aguadito.
55 min
Un clásico criollo de ají amarillo y pollo deshilachado. La salsa queda cremosa y sedosa, con picor amable; se sirve sobre papa amarilla, con huevo, aceituna y arroz blanco.
55 min
Un plato festivo del norte andino con cuy crocante y ajiaco de papa bien meloso. El ají panca, el ají amarillo y el queso dan fondo al guiso, mientras el arroz y una zarza de cebolla con rocoto completan el servicio tradicional. Contundente, caliente y de esos platos que convierten el almuerzo en ocasión.
60 min
Un almuerzo casero de arroz graneado, huevos fritos y plátano bien dorado. La yema jugosa se mezcla con el arroz al ajo mientras el plátano aporta ese dulzor caramelizado que hace reconocible cada bocado. Económico, contundente y sin salsa de tomate: pocas cosas resuelven el hambre con tanta dignidad.
30 min
Un almuerzo criollo de arroz amarillo, graneado y lleno de verduras. Sabroso, rendidor y casero, combina un aderezo fragante con granos sueltos y bocados tiernos; de esos arroces que llegan al centro de la mesa y resuelven el día.
35 min
Arroz de fiesta teñido con aceituna negra, aderezo de ají amarillo y tocino dorado. Pasas y pecanas aportan contraste mientras el grano permanece suelto y brillante. Una guarnición costeña intensa, salina y ligeramente dulce, hecha para acompañar carnes asadas y mesas de celebración.
40 min
Arroz graneado de toda la vida: primero se sella el arroz en aceite con ajo, y luego se cocina por evaporación controlada. El resultado son granos sueltos, enteros y con perfume suave, sin pegote ni grumos. Simple, criollo y listo para acompañar cualquier guiso.
30 min
Un salvavidas criollo de arroz graneado y atún. El ají panca, la zanahoria y las arvejas le dan color y fondo sin convertirlo en un guiso pesado, mientras el atún entra al final para mantenerse jugoso. Sencillo, rendidor y de esos almuerzos que hacen trabajar muy bien lo que había en la despensa.
31 min
Arroz de olla bien criollo, con trozos tiernos de res y un aderezo de cebolla, tomate y ají amarillo que termina metido en cada grano. Zanahoria y arvejas completan un plato sencillo, rendidor y sabroso, de esos que salen completos de una sola olla.
62 min
Arroz norteño cocido en un aderezo de chancho dorado, ajíes, culantro y chicha de jora, con verduras repartidas entre granos sueltos. El fondo del cerdo se absorbe en la olla y deja ese sabor festivo que hace muy difícil servirse una porción prudente.
60 min
Granos de arroz perfectamente sueltos que abrazan la frescura del choclo tierno. Este acompañamiento es el cómplice ideal de nuestra mesa, aportando ese aroma a ajo sofrito que nos hace sentir en casa. Una guarnición honesta, brillante y llena de tradición. El compañero que todo plato peruano merece.
30 min
Un arroz tumbesino marcado por el sabor profundo de las conchas negras. El grano se mezcla con un aderezo de ají amarillo, cebolla y culantro, mientras el jugo oscuro del molusco concentra ese carácter salino y mineral propio de los manglares. Jugoso, intenso y sin disfraces: aquí la concha negra tiene que mandar.
40 min
Arroz con leche cremoso, cocido lento con canela, clavo y cáscara de naranja para perfumar desde el inicio. La mezcla de leche evaporada y leche condensada lo vuelve espeso y meloso, y el pisco entra al final para que se sienta sin amargar. Cálido, clásico y con ese aroma que llena la cocina.
50 min
Un arroz con leche criollo llevado al lado chocolate. Cremoso, meloso y con el grano todavía reconocible, conserva el perfume de canela y naranja mientras el cacao le da profundidad sin convertirlo en una crema pesada. Familiar como el clásico, pero con suficiente chocolate para justificar repetir cucharada.
35 min
Un clásico peruano donde el arroz todavía se reconoce entre una crema láctea y perfumada. La canela y la naranja le dan ese aroma de casa, con pasas suaves y una dulzura que no tapa el grano. Se come tibio o frío, pero cuesta bastante dejar la cuchara después del primer bocado.
45 min
Plato festivo de San Ignacio, Cajamarca: gallina sazonada y arroz cocido en su propio caldo con ajo, comino y achiote. Nació para alimentar mesas grandes en bodas y celebraciones; queda fragante, sabroso y contundente, con el arroz absorbiendo todo el carácter de la gallina.
100 min
Un clásico casero de arroz graneado con corazón criollo. El molde encierra un picadillo jugoso de carne, aceituna, pasas y huevo, con ese contraste dulce-salado que lo vuelve inconfundible al primer corte.
45 min
Un postre criollo oscuro, meloso y perfumado por la chancaca. El arroz queda cremoso sin perder el grano, con pasas, coco y pecanas que aparecen entre notas de canela, clavo y anís. Dulce y profundo, sabe a vitrina de dulcería antigua y a cucharada que cuesta dejar a medias.
35 min
Juane festivo del Alto Mayo, compacto, aromático y sustancioso. El arroz se mezcla con cerdo molido, huevo batido y sazón de mishkina, abraza una presa de gallina y termina cocido dentro de bijao. Un paquete amazónico hecho para abrirse con hambre.
120 min
Un guiso norteño donde el cabrito llega cubierto de una salsa verde oscura, fragante y melosa. La chicha de jora, el culantro y el loche le dan ese fondo profundo que distingue al norte desde el primer bocado. Cuando el arroz empieza a recoger la salsa, guardar una porción para mañana se vuelve una promesa difícil de cumplir.
125 min
Un plato mayor del norte peruano donde el cabrito llega rodeado como corresponde. La chicha de jora, el culantro y el loche forman una salsa profunda sobre carne tierna, mientras frejol, arroz y yuca completan el combinado. Cuando la salsa empieza a meterse en el arroz, ya es tarde para fingir que no vas a repetir.
95 min
Un caldo arequipeño de domingo, sustancioso y profundamente tradicional. Cordero tierno, papa, yuca, arroz y garbanzo forman una sopa clara y generosa, perfumada al final con hierbabuena, orégano y cebolla china. Picantería pura: caliente, reconfortante y capaz de resolver el almuerzo entero.
80 min
Un guiso criollo amarillo donde el mondongo, la papa y la hierbabuena mandan. Queda jugoso y ligado, con ají amarillo bien cocido, papa tierna en cubos y ese aroma fresco que hace al cau cau imposible de confundir.
50 min
Un guiso emblemático de Huacho que se llama ceviche por su golpe cítrico, no por servirse crudo. El pato se cocina lento con naranja, limón, ají mirasol y cebolla hasta quedar tierno, envuelto en una salsa brillante que la yuca y el arroz saben aprovechar muy bien. Es una de esas rarezas peruanas que suenan curiosas hasta el primer cucharón; después, la olla empieza a parecer peligrosamente pequeña.
150 min
Un emblema arequipeño de caldo cremoso, camarón intenso y fondo de picantería. Papa, arroz, choclo, habas y zapallo le dan cuerpo sin tapar el sabor del río, mientras la leche, el queso y el huacatay cierran cada cucharada con suavidad. Contundente, humeante y hecho para llegar al centro de la mesa.
60 min
El abrazo más cálido de los Andes en un plato. Esta sopa espesa combina la frescura de las habas con la cremosidad del queso y la leche, perfumada con el aroma inconfundible del huacatay. Un chupe contundente, nutritivo y lleno de alma que reconforta el cuerpo en cada cucharada.
45 min
Chupe peruano cremoso y sustancioso, con langostinos tiernos sobre un caldo de ajíes, arroz, papa, zapallo, choclo y legumbres. Leche evaporada, queso fresco, huacatay y huevo completan una sopa-plato marina, caliente y generosa, sin esconder el sabor del langostino.
50 min
Un chupe peruano espeso y reconfortante, con pescado tierno, papa, choclo, arroz y verduras dentro de un caldo cremoso de leche y queso fresco. El ají, el huacatay y el fumet le dan profundidad sin esconder el sabor del pescado; cuchara grande y plato hondo obligatorios.
50 min
Bebida arequipeña caliente, cremosa y especiada, hecha con arroz, frutos secos, coco, canela y leches concentradas. Es de esas tazas antiguas que abrigan sin pedir permiso: dulce, aromática y con cuerpo sedoso. Se sirve bien caliente, con un toque opcional de aguardiente para mantener su alma de verbena.
25 min
El dúo limeño que no necesita presentación: arroz con leche y mazamorra morada, mitad y mitad. De un lado, arroz cremoso y perfumado con canela; del otro, maíz morado, fruta y ese brillo espeso que pide cuchara. Dos postres enormes por separado que juntos se volvieron una institución.
50 min
Una versión costeña del escabeche peruano que convierte la pota en protagonista. La cobertura ligera deja una mordida tierna bajo cebolla, ajíes y vinagre, mientras camote, huevo y arroz redondean el plato. Tras unos minutos de reposo, la salsa gana profundidad y hace que el segundo bocado llegue prácticamente solo.
45 min
Un lunes lambayecano convertido en plato hondo. El choclo molido y el culantro transforman el caldo de res en una crema verde con loche, yuca, caigua y zarandaja, mientras el arroz colorado recoge todo lo que cae. Es comida de olla con memoria propia: cuando empieza a humear en la mesa, cuesta imaginar una porción prudente.
80 min
Arroz amarillo y herbal ligado con huevo, alrededor de una presa de gallina, huevo duro y aceituna, todo cocido dentro de bijao. La hoja concentra el sachaculantro y el palillo mientras termina de cuajar el paquete; abrirlo y soltar ese vapor amazónico es de esas cosas que hacen parecer razonable cocinar cuatro de una vez.
115 min
Un clásico limeño de alma italo-criolla. El mondongo tierno se envuelve en una salsa de tomate, ají panca, hongos y parmesano, mientras las papas fritas y las verduras ponen el contraste que lo vuelve inconfundible. Meloso, sabroso y de esos platos cuyo olor hace difícil esperar a que llegue a la mesa.
50 min
Un guiso andino donde el olluco y el charqui mandan desde la primera cucharada. Jugoso y sabroso, combina tiras tiernas de olluco con carne seca tostada y un aderezo de ajíes que se pega a todo. Tiene ese fondo salado y casero que hace difícil quedarse en un solo plato.
45 min
Potente y sustancioso caldo arequipeño donde el cordero se funde con la textura terrosa del garbanzo y el chuño. Es el alma de las picanterías del Misti, un plato que reconforta los sentidos y celebra la herencia del sur peruano. Una joya regional que invita a disfrutar sin prisas.
70 min
Un clásico marino peruano cocido en sus propios jugos. El pescado de roca queda jugoso bajo cebolla, tomate, ají amarillo y chicha de jora, con un caldo corto que empapa la yuca y el arroz sin volverse sopa. Humeante, fragante y de esos platos que hacen difícil esperar el primer bocado.
45 min
Pollo tierno en una salsa cremosa de curry, leche de coco, tomate, kión y comino, servido con arroz blanco para recoger cada cucharada. El aderezo se cocina hasta perder el sabor crudo y las especias se despiertan brevemente en aceite antes de entrar el líquido. Cálido, aromático y suficientemente sencillo para convertirse en comida habitual.
45 min
Un emblema norteño cocido en chicha de jora, culantro y loche. El cabrito queda tierno y jugoso bajo una salsa verde oscura, fragante y melosa, con ese punto fermentado que le da profundidad sin tapar la carne. Con arroz y frejoles esperando el jugo al costado, es de esos almuerzos que justifican sentarse sin apuro y repetir.
75 min
Potente sancochado cusqueño que celebra la abundancia con carnes, tubérculos, col, frutas frescas y caldo profundo. Es cocina festiva andina servida en dos tiempos: primero la mesa generosa, luego el caldo caliente que amarra todo. Un plato ceremonial, meloso y vibrante, hecho para compartir sin perder cabeza en la cocina.
90 min