Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.


El corazón palpitante de nuestra cocina; un sofrito lento que transforma los aromáticos en puro sabor. Esta base dorada y melosa es el punto de partida secreto para guisos, arroces y sopas con identidad peruana. Paciencia al fuego y tradición en cada cucharada. El pilar de cualquier gran receta.
40 min
Sofrito concentrado para chupe: cebolla roja sudada, ajo y ají amarillo con ají panca, cocidos en aceite vegetal hasta que se asienten y suelten aroma. Se refuerza con pasta de tomate y especias, y se termina con huacatay para ese golpe fresco. Es la base que le da color, fondo y carácter a un chupe bien armado.
25 min
Sofrito peruano de cebolla roja y ajo en aceite vegetal, cocido lento hasta concentrar sabor. El punto correcto se ve cuando el aceite se separa en los bordes y la mezcla queda como pasta, sin humedad suelta. Es el arranque clásico para guisos y salteados: dulce, profundo y bien peruano.
30 min
Sabor ahumado profundo, color granate y la paciencia del fuego lento definen esta base magistral. Es el alma de la carapulcra, el secreto que transforma ingredientes sencillos en un festín con historia. El primer paso para conquistar la mesa con puro sabor chinchano.
25 min
El alma de la pachamanca capturada en un aderezo herbal profundo. Esta pasta verde y vibrante funde la frescura del huacatay y el chincho con la acidez ancestral de la chicha de jora. Es el secreto mejor guardado para impregnar tus asados con el auténtico sabor de los Andes. Tradición pura lista para usar.
25 min
El alma de las carretillas peruanas concentrada en una pasta vibrante y especiada. Esta marinada profunda de ají panca y vinagre tinto transforma cualquier carne en un bocado tierno y ahumado. Directo, potente y esencial para encender la parrilla.
12 min
Sofrito peruano de base: cebolla roja, ajo y pasta de ají panca cocidos lento en aceite hasta volverse una pasta roja intensa. Se sazona con comino y pimienta, y el punto clave es cuando “corta”: la grasa se separa y el sabor se concentra. Es el arranque de muchos guisos criollos.
25 min
Profundidad herbal y potencia criolla en una pasta vibrante que es el cimiento de nuestros mejores platos. Es el alma del arroz con pollo y del seco, ese aroma que nos dice que la comida de casa ya está en marcha. El fundamento esencial para una cocina con identidad.
15 min
Un guiso criollo de cerdo, vinagre tinto y ají panca, rojo oscuro y con salsa de verdad. La carne queda tierna bajo una mezcla ácida, especiada y profundamente sabrosa, mientras arroz blanco y camote reciben todo ese adobo espeso. Potente, casero y hecho para atacar el plato con cuchara.
100 min
Un guiso emblemático de Tacna, oscuro, ácido y profundamente especiado. El cerdo se macera durante horas con ajíes, vinagre, ajo y palillo antes de cocinarse lentamente hasta quedar tierno y rodeado de una salsa intensa. Plato de picantería, contundente y hecho sin apuros.
285 min
Un clásico chifa donde chaufa y tallarín aterrizan en el mismo wok. Arroz suelto, fideos, pollo, tortilla y frejol chino salen humeantes, bien salteados y cargados de umami sin convertirse en una masa pesada. Contundente, callejero y peligrosamente fácil de seguir comiendo.
30 min
Una sopa verde peruana, sustanciosa y profundamente marina. El culantro perfuma un caldo con arroz, papa, verduras y abundantes mariscos cocidos justo al final. Caliente, reconfortante y con ese espesor ligero que convierte cada cucharón en plato completo.
40 min
Aguadito norteño de caldo verde, profundo y reconfortante. El pato se dora y cocina lentamente con culantro, ajíes y cerveza negra; luego entran arroz, papa amarilla y arvejas hasta formar una sopa sustanciosa, fragante y de cuchara generosa.
80 min
Un aguadito costeño verde, espeso y bien humeante. El culantro domina un caldo con arroz, papa, choclo y arvejas, mientras el pescado entra al final para quedar entero y jugoso. Reconforta como sopa y llena como plato de fondo: de esos almuerzos que piden cuchara grande.
45 min
Una sopa criolla verde marcada por culantro y arroz. El caldo queda aromático y con cuerpo, con pollo tierno, papa y verduras en esa textura entre sopa y guiso que hace inconfundible al aguadito.
55 min
Salsa amazónica fresca y rústica, hecha con cocona picada, cebolla roja, ají charapita y sacha culantro. El aliño de jugo de limón con aceite la deja jugosa y brillante, con acidez alta y picor directo. Se sirve con trozos definidos y su juguito de maceración.
14 min
Frescura herbal vibrante envuelta en una cremosidad láctea irresistible. Es el acompañamiento esencial que despierta el paladar, un puente entre el aroma del huerto y el corazón del ají peruano. Sedoso, fragante y con ese golpe de vida que solo el culantro fresco puede dar.
15 min
Un guiso amazónico cremoso y profundamente casero. La doncella dorada termina en una salsa de pan, leche, ají dulce y sazón de selva, perfumada con sacha culantro y especias. Se sirve con plátano bellaco frito para completar un plato contundente y muy regional.
40 min
Un clásico criollo de ají amarillo y pollo deshilachado. La salsa queda cremosa y sedosa, con picor amable; se sirve sobre papa amarilla, con huevo, aceituna y arroz blanco.
55 min
Huacatay fresco y ají amarillo forman una base peruana herbal y punzante, con cebolla y ajo sofritos para redondear el picor. Un toque de limón la vuelve más viva y deja ese impulso inmediato de buscar algo caliente para mojar.
12 min
Deliciosa y con picor amable, acompañamiento perfecto para casi todo, da ese gustito siempre te hace pedir otro bocado...
10 min
Ají parrillero: ají amarillo soasado con piel quemadita, picado fino y ligado en frío con vinagre blanco y aceite vegetal. Queda rústico, con trozos visibles, ahumado y bien ácido para levantar cualquier bocado. Si el picor te asusta, la clave está en limpiar bien venas y pepas.
25 min
Guiso criollo casero y económico donde la caigua comparte protagonismo con la papa, que se rompe ligeramente para dar cuerpo. El aderezo de ají amarillo sostiene el sabor y el queso fresco con un toque de leche cierran una textura cremosa, cálida y muy de almuerzo peruano.
35 min
Un plato festivo del norte andino con cuy crocante y ajiaco de papa bien meloso. El ají panca, el ají amarillo y el queso dan fondo al guiso, mientras el arroz y una zarza de cebolla con rocoto completan el servicio tradicional. Contundente, caliente y de esos platos que convierten el almuerzo en ocasión.
60 min
Un guiso peruano de papa que convierte ingredientes humildes en pura cuchara de confort. El ají amarillo, el mirasol y el huacatay sostienen una salsa espesa donde parte de la papa se deshace y parte conserva su forma, mientras habas, queso fresco y leche redondean el conjunto. Caliente, cremoso y rendidor: de esos almuerzos que hacen parecer pequeña cualquier olla.
45 min
Un plato casero de albóndigas tiernas bañadas en salsa de tomate espesa y sabrosa. El pan hidratado mantiene la carne jugosa, mientras el dorado y la misma sartén construyen una salsa con fondo real, de esas que piden arroz, puré o pan cerca.
40 min
Alfeñique de caña: caramelo de chancaca llevado a punto alto y luego estirado a mano hasta volverse opaco y más claro. El estirado mete aire y le da esa textura rígida y porosa que quiebra bonito. Se perfuma con anís y se ajusta con un toque de limón para que el caramelo no se “azucare”.
55 min
Un piqueo de alitas crujientes con golpe de ceviche peruano. Calientes y jugosas por dentro, llegan cubiertas justo al final con una salsa cremosa de limón, ají limo y culantro que corta la fritura sin apagar el crocante. De esas que obligan a acercar el bowl otra vez.
32 min
Alitas chifa crocantes por fuera y jugosas por dentro, cubiertas al final con un sillao brillante y ligeramente dulce. El limón corta la salinidad y la cebolla china entra fresca justo antes de servir. Pegajosas, intensas y hechas para desaparecer del plato con las manos.
30 min
Un clásico callejero de corazón y brasa. Jugosos por dentro y tostados en los bordes, llevan el golpe rojo del ají panca y el vinagre, con papa dorada y choclo como parte inseparable del plato.
100 min
Arepas doradas y suaves, rellenas con pollo mechado jugoso y bien sazonado. Cebolla, pimiento y tomate construyen el guiso clásico, mientras un poco de ají amarillo le da un guiño peruano sin borrar su identidad venezolana. Contundentes, prácticas y hechas para comer calientes.
45 min
Crocancia dorada por fuera y cebolla tierna por dentro, con una capa de masa que agarra bien y un rebozado que suena al morder. Van de frente al aceite y se comen al toque: aquí el premio es la textura crujiente.
30 min
Un almuerzo casero de arroz graneado, huevos fritos y plátano bien dorado. La yema jugosa se mezcla con el arroz al ajo mientras el plátano aporta ese dulzor caramelizado que hace reconocible cada bocado. Económico, contundente y sin salsa de tomate: pocas cosas resuelven el hambre con tanta dignidad.
30 min
Un almuerzo criollo de arroz amarillo, graneado y lleno de verduras. Sabroso, rendidor y casero, combina un aderezo fragante con granos sueltos y bocados tiernos; de esos arroces que llegan al centro de la mesa y resuelven el día.
35 min
Arroz de fiesta teñido con aceituna negra, aderezo de ají amarillo y tocino dorado. Pasas y pecanas aportan contraste mientras el grano permanece suelto y brillante. Una guarnición costeña intensa, salina y ligeramente dulce, hecha para acompañar carnes asadas y mesas de celebración.
40 min
Arroz graneado de toda la vida: primero se sella el arroz en aceite con ajo, y luego se cocina por evaporación controlada. El resultado son granos sueltos, enteros y con perfume suave, sin pegote ni grumos. Simple, criollo y listo para acompañar cualquier guiso.
30 min
Un chaufa de selva hecho para salir humeando del wok. El arroz tostado recoge el ahumado de la cecina y el chorizo amazónico, mientras el plátano maduro, el ají dulce y el sachaculantro rompen el perfil chifa con identidad propia. Potente, suelto y lleno de contrastes: aquí la Amazonía no es adorno, manda el plato.
25 min
Un emblema del chifa peruano hecho para el fuego fuerte. El arroz queda suelto y ligeramente tostado, con pollo dorado, huevo tierno y ese fondo de sillao, kión y cebolla china que lo vuelve inconfundible.
25 min
Un chaufa de carne que sabe a wok, no a salsa. Tiras de res doradas y jugosas se mezclan con arroz suelto, huevo y cebolla china, con sillao justo, kión y ajonjolí levantando el fondo. Humeante, tostado y contundente: de esos chaufas que piden comerse apenas tocan la mesa.
23 min
Un clásico chifero donde el chancho asado se roba el wok. El arroz queda suelto y tostado, con huevo tierno, cebolla china y el dulzor ahumado del cerdo atravesado por sillao y ajonjolí. Jugoso, fragante y recién salteado: este chaufa no necesita esconderse bajo una montaña de salsa.
20 min
Un chaufa marino donde el wok importa tanto como los mariscos. El arroz queda suelto y tostado, los mariscos jugosos y el huevo tierno, con sillao, ostión, kión y ajonjolí construyendo un fondo chifero sin tapar el sabor del mar. Humeante, sabroso y hecho para desaparecer apenas llega a la mesa.
22 min
El chaufa que define la mesa chifera peruana. Arroz suelto y tostado al wok, pollo jugoso, huevo tierno y cebolla china se encuentran con el sillao justo y un final fragante de kión y ajonjolí. Rápido, humeante y peligrosamente repetible.
20 min
El chaufa de celebración de la mesa chifera: arroz suelto y tostado con pollo jugoso, chancho asado, langostinos y huevo tierno. El sillao, el kión, la cebolla china y un toque de ostión sostienen las tres proteínas sin convertir el arroz en una masa oscura. Cargado, humeante y abundante, pero todavía sabe primero a wok.
23 min
Un salvavidas criollo de arroz graneado y atún. El ají panca, la zanahoria y las arvejas le dan color y fondo sin convertirlo en un guiso pesado, mientras el atún entra al final para mantenerse jugoso. Sencillo, rendidor y de esos almuerzos que hacen trabajar muy bien lo que había en la despensa.
31 min
Arroz de olla bien criollo, con trozos tiernos de res y un aderezo de cebolla, tomate y ají amarillo que termina metido en cada grano. Zanahoria y arvejas completan un plato sencillo, rendidor y sabroso, de esos que salen completos de una sola olla.
62 min
Arroz norteño cocido en un aderezo de chancho dorado, ajíes, culantro y chicha de jora, con verduras repartidas entre granos sueltos. El fondo del cerdo se absorbe en la olla y deja ese sabor festivo que hace muy difícil servirse una porción prudente.
60 min
Granos de arroz perfectamente sueltos que abrazan la frescura del choclo tierno. Este acompañamiento es el cómplice ideal de nuestra mesa, aportando ese aroma a ajo sofrito que nos hace sentir en casa. Una guarnición honesta, brillante y llena de tradición. El compañero que todo plato peruano merece.
30 min
Un arroz tumbesino marcado por el sabor profundo de las conchas negras. El grano se mezcla con un aderezo de ají amarillo, cebolla y culantro, mientras el jugo oscuro del molusco concentra ese carácter salino y mineral propio de los manglares. Jugoso, intenso y sin disfraces: aquí la concha negra tiene que mandar.
40 min