Convierte lo que encuentras en una experiencia que realmente puedes llevar a tu cocina.


El corazón palpitante de nuestra cocina; un sofrito lento que transforma los aromáticos en puro sabor. Esta base dorada y melosa es el punto de partida secreto para guisos, arroces y sopas con identidad peruana. Paciencia al fuego y tradición en cada cucharada. El pilar de cualquier gran receta.
40 min
Sofrito concentrado para chupe: cebolla roja sudada, ajo y ají amarillo con ají panca, cocidos en aceite vegetal hasta que se asienten y suelten aroma. Se refuerza con pasta de tomate y especias, y se termina con huacatay para ese golpe fresco. Es la base que le da color, fondo y carácter a un chupe bien armado.
25 min
Sofrito peruano de cebolla roja y ajo en aceite vegetal, cocido lento hasta concentrar sabor. El punto correcto se ve cuando el aceite se separa en los bordes y la mezcla queda como pasta, sin humedad suelta. Es el arranque clásico para guisos y salteados: dulce, profundo y bien peruano.
30 min
Profundidad herbal y potencia criolla en una pasta vibrante que es el cimiento de nuestros mejores platos. Es el alma del arroz con pollo y del seco, ese aroma que nos dice que la comida de casa ya está en marcha. El fundamento esencial para una cocina con identidad.
15 min
Un guiso criollo de cerdo, vinagre tinto y ají panca, rojo oscuro y con salsa de verdad. La carne queda tierna bajo una mezcla ácida, especiada y profundamente sabrosa, mientras arroz blanco y camote reciben todo ese adobo espeso. Potente, casero y hecho para atacar el plato con cuchara.
100 min
Un guiso emblemático de Tacna, oscuro, ácido y profundamente especiado. El cerdo se macera durante horas con ajíes, vinagre, ajo y palillo antes de cocinarse lentamente hasta quedar tierno y rodeado de una salsa intensa. Plato de picantería, contundente y hecho sin apuros.
285 min
Un clásico chifa donde chaufa y tallarín aterrizan en el mismo wok. Arroz suelto, fideos, pollo, tortilla y frejol chino salen humeantes, bien salteados y cargados de umami sin convertirse en una masa pesada. Contundente, callejero y peligrosamente fácil de seguir comiendo.
30 min
Un refresco peruano de cebada, ligero y bien frío. Suave sabor tostado, perfume de canela y dulzor moderado hacen de esta bebida casera una compañera clásica del almuerzo. Económica, rendidora y especialmente buena cuando cae con bastante hielo.
30 min
Agua de flor de Jamaica de rojo rubí y acidez vibrante, suavizada con el dulzor justo. Primero sacamos un concentrado oscuro, luego lo diluimos y lo enfriamos con hielo para que quede limpio y refrescante. Simple, directa y con ese golpe ácido que te despierta.
15 min
Un oasis de frescura que captura la esencia dulce y especiada de la tradición mexicana. Esta horchata es una caricia sedosa de arroz y canela, equilibrada con la suntuosidad de las leches concentradas. Un sorbo helado que reconforta el alma y apaga el calor con elegancia. Pura nostalgia líquida.
25 min
Una bebida casera peruana de textura apenas sedosa y aroma cálido de canela. La linaza le da su cuerpo característico y un dulzor ligero la vuelve fácil de tomar. Simple, económica y reconfortante, de esas jarras humildes que siempre tienen lugar en casa.
20 min
Un refresco peruano de casa, suave y aromático. La manzana se cocina con canela y clavo hasta perfumar el agua, con el dulzor justo para seguir sintiéndose ligera; barata, rendidora y de esas bebidas que saben a almuerzo familiar.
20 min
Una sopa verde peruana, sustanciosa y profundamente marina. El culantro perfuma un caldo con arroz, papa, verduras y abundantes mariscos cocidos justo al final. Caliente, reconfortante y con ese espesor ligero que convierte cada cucharón en plato completo.
40 min
Aguadito norteño de caldo verde, profundo y reconfortante. El pato se dora y cocina lentamente con culantro, ajíes y cerveza negra; luego entran arroz, papa amarilla y arvejas hasta formar una sopa sustanciosa, fragante y de cuchara generosa.
80 min
Una sopa criolla verde marcada por culantro y arroz. El caldo queda aromático y con cuerpo, con pollo tierno, papa y verduras en esa textura entre sopa y guiso que hace inconfundible al aguadito.
55 min
Esencia amazónica vibrante definida por el color fuego del aguaje y su sabor agridulce único. Un refresco que resume el espíritu de la selva, ofreciendo una hidratación potente y cargada de identidad regional. Fresca, untuosa y profundamente enraizada en nuestra tierra.
8 min
Un clásico criollo de ají amarillo y pollo deshilachado. La salsa queda cremosa y sedosa, con picor amable; se sirve sobre papa amarilla, con huevo, aceituna y arroz blanco.
55 min
Deliciosa y con picor amable, acompañamiento perfecto para casi todo, da ese gustito siempre te hace pedir otro bocado...
10 min
Ají limo en rodajas con mordida crujiente, encurtido en vinagre blanco con aromáticos. Pega primero la acidez y luego el picor limpio, de esos que te despiertan el plato. Un frasco chico que levanta pescados, sánguches y todo lo que pida corte.
60 min
Ají amazónico entero, bien crujiente, conservado en un encurtido de vinagre y sal con especias. Pica fuerte, pega ácido y deja un perfume cálido de canela y clavo. Es de frasco: mientras más reposa, más se amarra el sabor.
1460 min
Guiso criollo casero y económico donde la caigua comparte protagonismo con la papa, que se rompe ligeramente para dar cuerpo. El aderezo de ají amarillo sostiene el sabor y el queso fresco con un toque de leche cierran una textura cremosa, cálida y muy de almuerzo peruano.
35 min
Un plato festivo del norte andino con cuy crocante y ajiaco de papa bien meloso. El ají panca, el ají amarillo y el queso dan fondo al guiso, mientras el arroz y una zarza de cebolla con rocoto completan el servicio tradicional. Contundente, caliente y de esos platos que convierten el almuerzo en ocasión.
60 min
Un guiso peruano de papa que convierte ingredientes humildes en pura cuchara de confort. El ají amarillo, el mirasol y el huacatay sostienen una salsa espesa donde parte de la papa se deshace y parte conserva su forma, mientras habas, queso fresco y leche redondean el conjunto. Caliente, cremoso y rendidor: de esos almuerzos que hacen parecer pequeña cualquier olla.
45 min
Un plato casero de albóndigas tiernas bañadas en salsa de tomate espesa y sabrosa. El pan hidratado mantiene la carne jugosa, mientras el dorado y la misma sartén construyen una salsa con fondo real, de esas que piden arroz, puré o pan cerca.
40 min
La fragilidad de una galleta que se deshace en la boca unida por la intensidad de un manjar con alma de café. Este alfajor es el equilibrio perfecto entre la dulzura tradicional y el carácter sofisticado de un buen grano tostado. Un capricho friable diseñado para elevar tus tardes con sabor y elegancia. Pura sofisticación artesanal.
85 min
Alfajores peruanos de tapas delicadas hechas con harina, manteca vegetal, leche y un pequeño toque de pisco, unidos con miel espesa de chancaca perfumada con canela y clavo. Quebradizos al morder, melosos al centro y pensados para acompañar café o una merienda.
80 min
Alfeñique de caña: caramelo de chancaca llevado a punto alto y luego estirado a mano hasta volverse opaco y más claro. El estirado mete aire y le da esa textura rígida y porosa que quiebra bonito. Se perfuma con anís y se ajusta con un toque de limón para que el caramelo no se “azucare”.
55 min
Crocante adictivo definido por el contraste entre el tostado de la almendra y el dulzor del caramelo ámbar. Es el sabor de la feria y el antojo compartido, un bocado que despierta sonrisas instantáneas. Un clásico simple, brillante y perfectamente equilibrado.
20 min
Un clásico callejero de corazón y brasa. Jugosos por dentro y tostados en los bordes, llevan el golpe rojo del ají panca y el vinagre, con papa dorada y choclo como parte inseparable del plato.
100 min
El alma de los Andes en una taza. Esta bebida espesa destaca por el aroma profundo de las especias y el color vibrante del maíz morado boliviano. Un abrazo caliente que reconecta con las raíces y reconforta el espíritu en cada sorbo. Tradición, energía y dulzor en perfecto equilibrio.
25 min
Una arepa clásica, sencilla y hecha para rellenar. Harina de maíz precocida, agua y sal forman una masa suave que en la sartén desarrolla corteza dorada y centro húmedo. Barata, rápida y noble: pan de batalla para desayuno, cena o cualquier relleno que tengas a mano.
25 min
Arepas doradas y suaves, rellenas con pollo mechado jugoso y bien sazonado. Cebolla, pimiento y tomate construyen el guiso clásico, mientras un poco de ají amarillo le da un guiño peruano sin borrar su identidad venezolana. Contundentes, prácticas y hechas para comer calientes.
45 min
Un almuerzo casero de arroz graneado, huevos fritos y plátano bien dorado. La yema jugosa se mezcla con el arroz al ajo mientras el plátano aporta ese dulzor caramelizado que hace reconocible cada bocado. Económico, contundente y sin salsa de tomate: pocas cosas resuelven el hambre con tanta dignidad.
30 min
Un almuerzo criollo de arroz amarillo, graneado y lleno de verduras. Sabroso, rendidor y casero, combina un aderezo fragante con granos sueltos y bocados tiernos; de esos arroces que llegan al centro de la mesa y resuelven el día.
35 min
Arroz de fiesta teñido con aceituna negra, aderezo de ají amarillo y tocino dorado. Pasas y pecanas aportan contraste mientras el grano permanece suelto y brillante. Una guarnición costeña intensa, salina y ligeramente dulce, hecha para acompañar carnes asadas y mesas de celebración.
40 min
Una guarnición festiva peruana de grano suelto, fideos tostados y contraste dulce-salado. Oscuro, aromático y con el crocante de la pecana entre bocados, tiene ese sabor de Navidad y Año Nuevo que hace que nadie lo trate como “solo arroz”.
36 min
Arroz graneado de toda la vida: primero se sella el arroz en aceite con ajo, y luego se cocina por evaporación controlada. El resultado son granos sueltos, enteros y con perfume suave, sin pegote ni grumos. Simple, criollo y listo para acompañar cualquier guiso.
30 min
Un salvavidas criollo de arroz graneado y atún. El ají panca, la zanahoria y las arvejas le dan color y fondo sin convertirlo en un guiso pesado, mientras el atún entra al final para mantenerse jugoso. Sencillo, rendidor y de esos almuerzos que hacen trabajar muy bien lo que había en la despensa.
31 min
Arroz de olla bien criollo, con trozos tiernos de res y un aderezo de cebolla, tomate y ají amarillo que termina metido en cada grano. Zanahoria y arvejas completan un plato sencillo, rendidor y sabroso, de esos que salen completos de una sola olla.
62 min
Arroz norteño cocido en un aderezo de chancho dorado, ajíes, culantro y chicha de jora, con verduras repartidas entre granos sueltos. El fondo del cerdo se absorbe en la olla y deja ese sabor festivo que hace muy difícil servirse una porción prudente.
60 min
Granos de arroz perfectamente sueltos que abrazan la frescura del choclo tierno. Este acompañamiento es el cómplice ideal de nuestra mesa, aportando ese aroma a ajo sofrito que nos hace sentir en casa. Una guarnición honesta, brillante y llena de tradición. El compañero que todo plato peruano merece.
30 min
Un arroz tumbesino marcado por el sabor profundo de las conchas negras. El grano se mezcla con un aderezo de ají amarillo, cebolla y culantro, mientras el jugo oscuro del molusco concentra ese carácter salino y mineral propio de los manglares. Jugoso, intenso y sin disfraces: aquí la concha negra tiene que mandar.
40 min
Arroz con leche cremoso, cocido lento con canela, clavo y cáscara de naranja para perfumar desde el inicio. La mezcla de leche evaporada y leche condensada lo vuelve espeso y meloso, y el pisco entra al final para que se sienta sin amargar. Cálido, clásico y con ese aroma que llena la cocina.
50 min
Un arroz con leche criollo llevado al lado chocolate. Cremoso, meloso y con el grano todavía reconocible, conserva el perfume de canela y naranja mientras el cacao le da profundidad sin convertirlo en una crema pesada. Familiar como el clásico, pero con suficiente chocolate para justificar repetir cucharada.
35 min
Un clásico peruano donde el arroz todavía se reconoce entre una crema láctea y perfumada. La canela y la naranja le dan ese aroma de casa, con pasas suaves y una dulzura que no tapa el grano. Se come tibio o frío, pero cuesta bastante dejar la cuchara después del primer bocado.
45 min
Un arroz marino de raíz norteña, húmedo y perfumado, donde el verde del culantro se encuentra con el dulzor del loche y la nota fermentada de la chicha de jora. Los mariscos conservan mordida y salinidad, mientras una salsa criolla fría despierta cada cucharada. Tiene ese aroma capaz de reunir gente alrededor de la olla antes de que aparezcan los platos.
45 min
Un emblema chiclayano de arroz verde y pato tierno. El culantro, el loche y la chicha de jora forman un fondo norteño profundo que impregna cada grano sin volverlo pesado.
100 min
Un clásico criollo de arroz verde al culantro y pollo bien dorado. El grano queda suelto y sabroso, con verduras suaves y una presa jugosa que recoge el fondo de la olla. De esos almuerzos que saben a casa desde que destapas la olla.
65 min